
01/01/2008. Desde el 1 de noviembre de 2005, y avalado por el “Nationality, Immigration and Asylum Act” de noviembre de 2002, el Gobierno británico adoptó una serie de medidas en materia de inmigración sin precedentes en el Reino Unido. Aquellos residentes que tuvieran intención de solicitar la ciudadanía británica debían, entre otros requisitos, demostrar un conocimiento “suficiente” de alguna de sus lenguas oficiales y también de su sociedad. Para ello debían pasar un examen en inglés sobre temas relacionados con la vida en el Reino Unido, sus instituciones, sus costumbres, etc. El examen evalúa a la vez el conocimiento que el candidato tiene del idioma y del modo de vida británico. El examen se realiza en inglés, aunque también está disponible en escocés y galés. A partir de abril de 2007, este requisito de examen previo se extendió también a aquellos que solicitaran la residencia ilimitada en el país. Y lo que es aún más importante, la ley añadió como requisito imprescindible para obtener la nacionalidad británica el participar en una “Ceremonia de Ciudadanía”. ¿Podríamos en España aprender de la experiencia británica y aplicar esas o similares medidas?

01/01/2008. Hace pocos días la inmensa mayoría de los españoles pudo comprobar con desagrado el verdadero objetivo de los organizadores del partido de fútbol amistoso País Vasco-Cataluña celebrado en el histórico estadio de San Mamés. Un partido no oficial entre dos selecciones autonómicas se convirtió en un aquelarre separatista en el que se quemaron banderas de España, se gritó por la independencia del País Vasco, Cataluña y Galicia, y se bramó por el traslado de presos terroristas a las cárceles del País Vasco. No es la primera vez. Desgraciadamente, en esta legislatura estos bochornosos espectáculos promovidos por los socios del Gobierno del PSOE han sido una constante que ha contado con el silencio cómplice de Zapatero. Han sido, también, el fruto de la política territorial de Zapatero, con Estatutos como el de Cataluña que califican de “naciones” a lo que sólo son una parte de la única Nación que existe en España, la española. Sólo hay una camiseta que nos representa a todos, y ésa es la de la selección española. Inventar “selecciones nacionales” es, por tanto, una vuelta de tuerca más de los que pretenden la secesión.

01/12/2007. El Impuesto sobre el Patrimonio es una figura impositiva obsoleta, desterrada de los sistemas tributarios del mundo desarrollado, pero que subsiste anacrónicamente en España. Este impuesto desincentiva el ahorro al imponer una doble tributación a las rentas ahorradas. Quien obtiene una renta paga el IRPF; si ahorra una parte de la renta, esta renta ahorrada tributa de nuevo cada año a través del Impuesto sobre el Patrimonio. El desincentivo a ahorrar es evidente y preocupante en un país con un déficit de ahorro neto del 10% del PIB. El Impuesto sobre el Patrimonio es también contrario a la equidad, porque recae esencialmente sobre los ciudadanos de rentas medias. Los titulares de grandes patrimonios disponen de instrumentos legales que permiten eludir el Impuesto sobre el Patrimonio, instrumentos que han sido además incentivados fiscalmente por el actual Ejecutivo. Finalmente, el impuesto es contrario a la eficiencia: castiga el fruto del esfuerzo laboral y empresarial, haciendo menos atractivo trabajar, ahorrar y asumir riesgos. La pervivencia en España del Impuesto sobre el Patrimonio, que se introdujo en el año 1977 con carácter excepcional y transitorio como mecanismo de control para el IRPF, es ya una anomalía entre los sistemas fiscales europeos. El creciente consenso académico, político y ciudadano acerca de la conveniencia de su eliminación y los primeros pasos dados por la Comunidad de Madrid en este sentido abren la puerta a su pronta eliminación en toda España.

01/12/2007. Está a punto de terminar una legislatura muy negativa para España. También para su Política Exterior. El Gobierno ha puesto irresponsablemente en riesgo los acuerdos básicos que han fundamentado los mejores 30 años de nuestra Historia reciente y ha quebrado el rumbo de la Política Exterior de España. Hay una razón de fondo: Zapatero no tiene una idea clara de España. Cuando afirmó en el Senado que “la Nación es un concepto discutido y discutible” descubrió esa rotunda carencia. Si no se tiene clara la idea de la Nación a la que se sirve es imposible desarrollar una Política Exterior coherente. El núcleo de cualquier Política Exterior es la defensa de los intereses nacionales. Cuando no se cree en la Nación es imposible definir sus intereses y, por tanto, defenderlos. Las relaciones exteriores deben ser tan sólo un instrumento al servicio de la Política Exterior. El dúo Zapatero-Moratinos ha sustituido la defensa de los intereses de España por la diplomacia de la sonrisa.

01/12/2007. Cataluña necesita más inversiones en infraestructuras para mejorar su competitividad. El Estado debe invertir más en Cataluña en vías de transporte por carretera de alta capacidad, AVE, aeropuertos y puertos. Como hizo en la etapa de Gobierno del Partido Popular y no se ha hecho en la legislatura socialista que ahora termina. Y es que los datos oficiales del Ministerio de Economía y Hacienda revelan una verdad incómoda para el actual Ejecutivo. Una vez finalizado el ajuste presupuestario imprescindible para acceder al euro en 1999, las inversiones del Estado en Cataluña crecieron cada año un 33,32% en media durante el período 1999-2004, es decir, durante el Gobierno del Partido Popular. En la presente legislatura, el actual Gobierno de Zapatero sólo ha incrementado las inversiones del Estado en Cataluña cada año un 2,58% en media (2005-2007). Las cifras del propio Ministerio de Economía y Hacienda son tan abrumadoras que ponen a cada uno en su sitio: resaltan el tremendo esfuerzo inversor efectuado por el Gobierno del PP en Cataluña y dejan en evidencia el divorcio entre las palabras y los hechos del actual Gobierno Socialista.

01/11/2007. Quince meses después del traspaso de poderes interino de Fidel Castro a su hermano Raúl, el régimen comunista no lanza señales de cambio y aumenta su dependencia de los petrodólares venezolanos. La desaparición de Fidel puede abrir una oportunidad para que Cuba avance no sólo hacia una mayor apertura económica, sino hacia un régimen de libertades y democracia, como ansían los cubanos. En este contexto, el discurso del presidente Bush del pasado 25 de octubre lanza algunas propuestas para la Cuba del futuro, como la constitución de un fondo para la libertad de Cuba, recogiendo una de las propuestas de la fundación FAES en América Latina: una agenda para la Libertad. Sólo con firmeza en los principios y con propuestas positivas para incentivar el cambio, podrán darse las condiciones para que los cubanos puedan elegir en libertad su futuro. En Europa, el Gobierno español debería abandonar su posición de complacencia con la actual dirigencia cubana y apoyar inequívocamente a las fuerzas que trabajan por la democracia y las libertades en Cuba. El reciente ejemplo de la Cumbre Iberoamericana de Santiago muestra adónde conducen las políticas de apaciguamiento con los caudillos del socialismo del siglo XXI.

01/10/2007. La decisión de Juan José Ibarretxe, presidente del Gobierno vasco, de promover un referéndum ilegal el 25 de octubre del próximo año debería servir, al menos, para devolver a la realidad a todos los que han querido vivir instalados en la alucinación buenista, encabezados por el presidente del Gobierno de la nación, José Luis Rodríguez Zapatero. Y esa realidad, que cualquier Gobierno responsable debería afrontar, es la de una crisis institucional y de la estructura territorial del Estado sin precedentes en la trayectoria democrática de España. Una crisis que no sólo afecta al funcionamiento del Estado, sino que tiene como primera víctima a la propia legitimidad democrática del régimen constitucional.

01/10/2007. José Luis Rodríguez Zapatero ha creado, de forma irresponsable, un “sudoku” de la insolidaridad entre las Comunidades Autónomas. Ha sembrado la cizaña en las cuentas del Estado al quebrar el consenso alcanzado en 2002 por el Gobierno de Aznar con todas las Comunidades Autónomas. El “sudoku” de los Presupuestos se pretende resolver prescindiendo del criterio de equidad, haciendo caso omiso del principio constitucional de cohesión nacional. Además, el recurso a la “ingeniería presupuestaria” para ocultar un incremento del gasto estructural ?que pone en riesgo las cuentas públicas a medio plazo? mina la confianza en el futuro de la economía española. Esto es especialmente grave en un contexto de incertidumbre donde resulta imprescindible la máxima transparencia. Además, los últimos Presupuestos del gobierno de Zapatero se sustentan en unas hipótesis de crecimiento económico que no son creíbles.

