China gestionó catastróficamente la crisis del coronavirus. Su empeño en ayudar a los países europeos es un intento de blanquear sus errores previos y hacernos olvidar su gran parte de responsabilidad de convertir una epidemia local en pandemia global.El éxito de la propaganda china y el resultado de su búsqueda del liderazgo mundial depende de la respuesta de EEUU y la fortaleza de la relación transatlántica. Todavía estamos a tiempo de gestionar y coordinar una respuesta global.
Esencialmente importa salvar vidas, pero después vendrá el gravísimo impacto del coronavirus sobre la economía y, a no tardar, otras consecuencias de orden político, cultural y social que todavía somos incapaces de anticipar con precisión. El coronavirus se fortalece como un agente de transformaciones radicales en el mundo. Si nos fijamos en España, es evidente que poco quedará de esa agenda compartida por el PSOE con la izquierda radical populista de Podemos. Tendremos que pensar con mucha más prudencia a qué dedicamos el dinero público, qué causas abrazamos, en qué debates nos adentramos y en qué políticos podemos confiar.
La pandemia del Coronavirus nos enfrenta a una crisis distinta, grave y sin precedentes que requiere una respuesta contundente, sobre todo en Europa. Nos enfrentamos a una situación absolutamente inédita: la práctica interrupción de la actividad económica por la necesidad de frenar el contagio. Esta respuesta nos llevará por terrenos poco transitados en los que los enemigos de las sociedades abiertas verán una nueva oportunidad para cuestionar con fuerza el modelo liberal y el orden constitucional.
La información sobre el COVID-19 está infectada por la desinformación. A nivel global encontramos la teoría de que se trata de una arma biológica introducida en China por militares estadounidenses como un acto de sabotaje para ganar la guerra comercial. Su objetivo sería mejorar la imagen internacional de China y socavar la de EE. UU. A nivel nacional la carta que Joaquim Torra ha dirigido a la UE cuestionando la gestión del gobierno de España y sus declaraciones a la televisión británica BBC constituyen sendas desinformaciones oportunistas para socavar la imagen de nuestro país en el exterior.
En una Europa ensimismada en sus retos internos, el impacto de la pandemia del coronavirus ha provocado cambios profundos de manera demasiado rápida. Hemos visto el paso adelante dado por las instituciones y los Estados miembros para aprobar un Plan de inversiones y Recuperación y el posicionamiento claro en dos bloques que, a pesar de las diferencias, acordaron la intervención de la UE para propiciar la reforma europea las siguientes décadas, basado en el “Pacto Verde”, la digitalización y la fiscalidad de Internet.
03.31.2020. China gestionó catastróficamente la crisis del coronavirus. Su empeño en ayudar a los países europeos es un intento de blanquear sus errores previos y hacernos olvidar su gran parte de responsabilidad de convertir una epidemia local en pandemia global.El éxito de la propaganda china y el resultado de su búsqueda del liderazgo mundial depende de la respuesta de EEUU y la fortaleza de la relación transatlántica. Todavía estamos a tiempo de gestionar y coordinar una respuesta global.
03.30.2020. Esencialmente importa salvar vidas, pero después vendrá el gravísimo impacto del coronavirus sobre la economía y, a no tardar, otras consecuencias de orden político, cultural y social que todavía somos incapaces de anticipar con precisión. El coronavirus se fortalece como un agente de transformaciones radicales en el mundo. Si nos fijamos en España, es evidente que poco quedará de esa agenda compartida por el PSOE con la izquierda radical populista de Podemos. Tendremos que pensar con mucha más prudencia a qué dedicamos el dinero público, qué causas abrazamos, en qué debates nos adentramos y en qué políticos podemos confiar.
03.27.2020. La pandemia del Coronavirus nos enfrenta a una crisis distinta, grave y sin precedentes que requiere una respuesta contundente, sobre todo en Europa. Nos enfrentamos a una situación absolutamente inédita: la práctica interrupción de la actividad económica por la necesidad de frenar el contagio. Esta respuesta nos llevará por terrenos poco transitados en los que los enemigos de las sociedades abiertas verán una nueva oportunidad para cuestionar con fuerza el modelo liberal y el orden constitucional.
03.26.2020. La información sobre el COVID-19 está infectada por la desinformación. A nivel global encontramos la teoría de que se trata de una arma biológica introducida en China por militares estadounidenses como un acto de sabotaje para ganar la guerra comercial. Su objetivo sería mejorar la imagen internacional de China y socavar la de EE. UU. A nivel nacional la carta que Joaquim Torra ha dirigido a la UE cuestionando la gestión del gobierno de España y sus declaraciones a la televisión británica BBC constituyen sendas desinformaciones oportunistas para socavar la imagen de nuestro país en el exterior.
10.30.2020. En una Europa ensimismada en sus retos internos, el impacto de la pandemia del coronavirus ha provocado cambios profundos de manera demasiado rápida. Hemos visto el paso adelante dado por las instituciones y los Estados miembros para aprobar un Plan de inversiones y Recuperación y el posicionamiento claro en dos bloques que, a pesar de las diferencias, acordaron la intervención de la UE para propiciar la reforma europea las siguientes décadas, basado en el “Pacto Verde”, la digitalización y la fiscalidad de Internet.

