Contamos hoy con un vicepresidente del gobierno tan falto de experiencia para gestionar crisis reales como sobrado de sectarismo para provocarlas. España enfrenta estos días la mayor crisis sanitaria de su historia reciente y, como el resto del mundo, otea una grave recesión económica de consecuencias sociales y políticas imprevisibles. Incrustado en el gobierno que debe pilotar esta tormenta, Pablo Iglesias tendrá tiempo de sobra para meditar sobre la distancia que separa las metáforas de las realidades. No en vano él fue quien, para justificar la presentación de una moción de censura contra el gobierno de Mariano Rajoy, denunció que "la corrupción del PP es un virus que infecta a las instituciones". Según el actual vicepresidente, España vivía entonces (2017) en "un...
El Gobierno ha incumplido de manera reiterada lo establecido en la Constitución al imponer medidas de suspensión de derechos fundamentales fuera de los cauces establecidos. Lo ha hecho a través de un estado de alarma que no le habilita para ello evidenciando así su falta de escrúpulos al situar sus intereses por encima del respeto a la Carta Magna. Ahora vuelve a asomarse al abismo de la inconstitucionalidad al deslizar la posibilidad de decretar el aislamiento de aquellos pacientes asintomáticos que hayan dado positivo por COVID-19. Si hay un instrumento jurídico que habilita a la adopción de unas medidas tan extraordinarias ese sería, en todo caso, el estado de excepción. Sánchez deberá responder.
No son pocos los que, aprovechando el temor y la angustia de los ciudadanos ante la pandemia del Coronavirus, van a querer vendernos recetas que se presentarán como soluciones sociales casi mágicas para configurar una sociedad futura desde una perspectiva marxista. Propugnarán un Estado benefactor y protagonista que sustituirá a la sociedad civil y acaparará no sólo el poder político sino los recursos económicos y los medios de comunicación y que, celoso de nuestra libertad, no nos dejará dar un paso sin que él lo permita, siempre para nuestra mejor protección. No otra cosa significa que Pablo Iglesias cite el artículo 128.1 de la Constitución.
No es poca cosa que desde que se celebraron las elecciones generales en diciembre de 2015, el Gobierno del PP consiguiera aprobar los Presupuestos Generales de 2017 y 2018 que Sánchez tuvo que asumir. Por lo demás, en cuatro años y medio en España se han celebrado cuatro elecciones generales, tres de los cuatro primeros partidos han sustituido a sus líderes, se han votado dos mociones de censura, la última con éxito para sus proponentes, hemos tenido durante diez meses un gobierno en funciones, una intentona secesionista en Cataluña y, sin reforma económica alguna, nuestra economía ha cerrado 2019 haciendo saltar los compromisos de déficit y metida en plena ralentización.
Desde el día 7 de marzo el Gobierno ha aprobado cuatro normas para responder al impacto económico del COVID-19. A pesar de esta avalancha legislativa, expresión de un Gobierno desbordado y desnortado, llama poderosamente la atención su resistencia a adoptar las medidas tributarias que la situación exige. Ni ajustes en favor de autónomos, ni de empresas, ni de contribuyentes individuales. El panorama apunta a la desolación. O el ejecutivo rectifica rápidamente y aprueba nuevas medidas o el infierno fiscal acabará por consumir buena parte de nuestra economía.
El Gobierno Judicial y el Consejo General del Poder Judicial
04.08.2020. Contamos hoy con un vicepresidente del gobierno tan falto de experiencia para gestionar crisis reales como sobrado de sectarismo para provocarlas. España enfrenta estos días la mayor crisis sanitaria de su historia reciente y, como el resto del mundo, otea una grave recesión económica de consecuencias sociales y políticas imprevisibles. Incrustado en el gobierno que debe pilotar esta tormenta, Pablo Iglesias tendrá tiempo de sobra para meditar sobre la distancia que separa las metáforas de las realidades. No en vano él fue quien, para justificar la presentación de una moción de censura contra el gobierno de Mariano Rajoy, denunció que "la corrupción del PP es un virus que infecta a las instituciones". Según el actual vicepresidente, España vivía entonces (2017) en "un...
04.08.2020. El Gobierno ha incumplido de manera reiterada lo establecido en la Constitución al imponer medidas de suspensión de derechos fundamentales fuera de los cauces establecidos. Lo ha hecho a través de un estado de alarma que no le habilita para ello evidenciando así su falta de escrúpulos al situar sus intereses por encima del respeto a la Carta Magna. Ahora vuelve a asomarse al abismo de la inconstitucionalidad al deslizar la posibilidad de decretar el aislamiento de aquellos pacientes asintomáticos que hayan dado positivo por COVID-19. Si hay un instrumento jurídico que habilita a la adopción de unas medidas tan extraordinarias ese sería, en todo caso, el estado de excepción. Sánchez deberá responder.
04.07.2020. No son pocos los que, aprovechando el temor y la angustia de los ciudadanos ante la pandemia del Coronavirus, van a querer vendernos recetas que se presentarán como soluciones sociales casi mágicas para configurar una sociedad futura desde una perspectiva marxista. Propugnarán un Estado benefactor y protagonista que sustituirá a la sociedad civil y acaparará no sólo el poder político sino los recursos económicos y los medios de comunicación y que, celoso de nuestra libertad, no nos dejará dar un paso sin que él lo permita, siempre para nuestra mejor protección. No otra cosa significa que Pablo Iglesias cite el artículo 128.1 de la Constitución.
04.07.2020. No es poca cosa que desde que se celebraron las elecciones generales en diciembre de 2015, el Gobierno del PP consiguiera aprobar los Presupuestos Generales de 2017 y 2018 que Sánchez tuvo que asumir. Por lo demás, en cuatro años y medio en España se han celebrado cuatro elecciones generales, tres de los cuatro primeros partidos han sustituido a sus líderes, se han votado dos mociones de censura, la última con éxito para sus proponentes, hemos tenido durante diez meses un gobierno en funciones, una intentona secesionista en Cataluña y, sin reforma económica alguna, nuestra economía ha cerrado 2019 haciendo saltar los compromisos de déficit y metida en plena ralentización.
04.06.2020. Desde el día 7 de marzo el Gobierno ha aprobado cuatro normas para responder al impacto económico del COVID-19. A pesar de esta avalancha legislativa, expresión de un Gobierno desbordado y desnortado, llama poderosamente la atención su resistencia a adoptar las medidas tributarias que la situación exige. Ni ajustes en favor de autónomos, ni de empresas, ni de contribuyentes individuales. El panorama apunta a la desolación. O el ejecutivo rectifica rápidamente y aprueba nuevas medidas o el infierno fiscal acabará por consumir buena parte de nuestra economía.
01.01.1996. El Gobierno Judicial y el Consejo General del Poder Judicial



