Intervención de Aznar en la presentación de <i>Europa, propuestas de libertad</i>

05/11/2009

Aznar: Conf?o en que nadie vuelva a cometer el error de buscar atajos imposibles en la lucha antiterrorista


/01.07.2009/
El presidente de la Fundaci?n para el An?lisis y los Estudios Sociales, Jos? Maria Aznar, ha presentado hoy mi?rcoles, 1 de julio, en el Campus FAES, el Informe Europa, propuestas de libertad. El documento elaborado por la Fundaci?n aporta las claves sobre el presente y el futuro del Viejo Continente.

El acto de presentaci?n del documento de FAES ha contado tambi?n con la presencia del director de Internacional de la Fundaci?n, Alberto Carnero, quien ha destacado la importancia que el texto tiene para los europeos y nuestro futuro.?



A continuaci?n, se reproduce de forma ?ntegra el discurso de Jos? Mar?a Aznar en el Campus FAES:

Muy buenos d?as, y muchas gracias por acompa?arnos en la presentaci?n de este informe estrat?gico Europa: Propuestas de Libertad, que han elaborado Alberto Carnero y Manuel Herrera con las aportaciones de m?s de un centenar de buenos colaboradores de la Fundaci?n.?

Estamos hoy aqu? para hablar de Europa y de sus desaf?os de futuro. Un futuro, que es tambi?n el de Espa?a, y que depende en buena medida de las decisiones pol?ticas que seamos capaces de tomar.

Hace unas semanas se celebraron elecciones al Parlamento Europeo. De la contundente victoria obtenida por la lista del Partido Popular encabezada por Jaime Mayor podemos concluir que la mayor?a de los espa?oles quiere un cambio. Un nuevo rumbo que recupere para Espa?a el protagonismo perdido y un papel relevante en Europa.

La victoria del Partido Popular en las elecciones pone de manifiesto el comienzo de un nuevo ciclo pol?tico y el fracaso del Gobierno socialista y el deseo de los espa?oles por volver a ser determinantes en Europa.

La historia de Europa en los ?ltimos 50 a?os ha sido un gran ?xito. Pero nos enga?ar?amos si crey?ramos que nuestro futuro est? garantizado por el ?xito del pasado.

En un momento de crisis y de incertidumbres, FAES quiere hacer una meditada y constructiva? contribuci?n al debate sobre el futuro de Europa que para nosotros s?lo tiene sentido si es un futuro de libertad. Nuestras propuestas est?n basadas pues en ese principio irrenunciable de libertad.

Como nos dijo el lunes mi buen amigo Gianfranco Fini, Europa necesita un nuevo sue?o, una estrella polar que gu?e a los europeos. Sin ese ideal ser? dif?cil lograr el renacimiento de los valores que inspiraron esa gran generaci?n de pol?ticos europeos que, tras el desastre y la destrucci?n de la guerra, vieron la Europa posible.

Para m?, est? claro que ese ideal no debe ser enredarnos en procelosos y est?riles debates institucionales, sino que debe ser recuperar la fuerza de la libertad en el proyecto europeo. En una Europa que no se deje enredar por asfixiantes burocracias que se empe?an en hacer lo que no saben hacer y que no dejan que las personas hagan lo que s? saben hacer.

Vamos a hablar de Europa pero tambi?n vamos a hablar de Espa?a, que debe mantener su vocaci?n de ser una de las grandes potencias europeas. En estas elecciones los espa?oles han votado como los europeos. Han votado por los partidos que proponen soluciones de libertad para salir de la crisis.

Europa est? basada en los Estados nacionales. La Europa de la libertad que conocemos no sobrevivir?a al intento de liquidar esas naciones. No es posible hablar de Europa sin hablar de Francia, de Italia, de Alemania... o de Espa?a, claro est?.

Europa ha sido un ?xito porque ha respetado su historia, las naciones que la conforman; porque no ha sido un proyecto de ingenier?a social. Ha sido un proyecto basado en peque?os pero decisivos pasos en los que el ideal no hac?a perder el sentido de la realidad.

El origen del proceso de integraci?n europea fue, precisamente, la idea de ampliar la libertad de las personas. Por eso es tan importante recordar y reafirmar las ra?ces hist?ricas de Europa, entre otras, sus ra?ces cristianas.

Quiero recordar que el origen de Europa es sencillamente inexplicable sin sus ra?ces. Sin su tradici?n griega, romana, de la Ilustraci?n. Y, por supuesto, sin sus ra?ces cristianas. Negar esa herencia es uno de los elementos que m?s contribuye a alimentar la confusi?n intelectual y moral de nuestro tiempo y que, en consecuencia, m?s nos debilita.

Pretender eliminar los Estados nacionales, como intentan los nacionalismos excluyentes, s?lo puede traer m?s problemas. Y conviene recordar que cada vez que han adquirido protagonismo las ideolog?as identitarias y excluyentes ha habido divisi?n y conflicto en Europa.

No existe incompatibilidad entre los intereses de los Estados y los de Europa. Al contrario; s?lo unos Estados fuertes son capaces de construir una Europa fuerte. Y s?lo una Espa?a fuerte ayuda a reforzar Europa.

La pol?tica de algunos de diluirse en Europa es in?til para la naci?n que lo haga. Porque debilitar? a la naci?n que lo haga y debilitar? tambi?n la propia idea de Europa.

La mejor forma que tiene Espa?a de contribuir al impulso pol?tico europeo es con un liderazgo espa?ol s?lido y fuerte. Y la mejor forma que tiene Espa?a de contribuir a la econom?a europea es con una econom?a espa?ola pujante, abierta y din?mica.

Quiero expresar en este punto mi convicci?n. La Europa que hoy conocemos, la que ha permitido a varias generaciones crecer en libertad, ha sido posible gracias al v?nculo atl?ntico. Europa ha sido un ?xito y existe porque ha sido atl?ntica, y seguir? siendo un ?xito, y seguir? existiendo, s?lo si contin?a siendo atl?ntica. Europa es atl?ntica o no ser?.

Debemos recordar que gracias al v?nculo atl?ntico fue posible la derrota de los totalitarismos nacional-socialista y comunista. Un v?nculo atl?ntico que est? basado en ideas muy claras: la libertad, la democracia y la necesidad de una Europa unida.

De ah? el inter?s para Europa de una Alianza Atl?ntica capaz de cumplir la misi?n para la que fue creada, que no es otra que defender la libertad de los aliados. Una Alianza a la que Europa contribuye, y debe seguir haci?ndolo cada d?a m?s, de forma responsable y decidida.

A principios de a?o actualizamos el informe estrat?gico OTAN: una Alianza por la Libertad, que propone medidas para adaptar la Alianza a los retos del mundo de hoy. Alejarnos de nuestros aliados naturales y no trabajar para fortalecer el v?nculo atl?ntico ser?a un grav?simo error que amenazar?a nuestra seguridad.

La Europa atl?ntica tiene tambi?n una dimensi?n econ?mica, que la Fundaci?n expuso en nuestro informe Por un ?rea atl?ntica de prosperidad, publicado en 2006, en el que defend?amos una uni?n econ?mica entre la Uni?n Europea y los Estados Unidos apoyada en el libre comercio.

Europa, propuestas de libertad es el cuarto informe estrat?gico que ha elaborado la Fundaci?n. Es coherente con todos los anteriores. Ofrece propuestas pol?ticas basadas en la libertad con el objetivo de encarar los problemas que ahora tiene Europa, aprovechar sus oportunidades, y mejorar sus posibilidades de futuro en el mundo global.

Pues bien, defendemos una Europa abierta, no una Europa intervenida, cerrada, ensimismada. Necesitamos una Europa que se abra al mundo y sea capaz de poner en marcha una agenda de reformas ambiciosa.

Europa puede salir de la crisis, y recuperar su papel de liderazgo en el mundo de hoy. Lo har? si se decide a impulsar las reformas necesarias. En cambio, la crisis se alargar? si hay m?s intervencionismo, un gasto p?blico desmesurado y ausencia de reformas.

De la actual crisis econ?mica, social y de valores no saldr? Europa con m?s intervencionismo; saldr? con m?s libertad. No saldr? con m?s proteccionismo; saldr? con m?s apertura. No saldr? con menos impuestos, sino con menos cargas para los contribuyentes. No saldr? con m?s d?ficit sino con m?s estabilidad presupuestaria. No saldr? con m?s deuda sino con m?s vigor en las reformas. No saldr? con m?s particularismo; saldr? con m?s ambici?n. No saldr? con m?s relativismo; saldr? sabiendo defender los valores que han fraguado su ?xito.

Europa necesita reformas econ?micas ambiciosas para salir de la crisis. Hace muchos a?os que la econom?a europea no crece con la fortaleza que deseamos. Los objetivos que nos marcamos en la Agenda de Lisboa en el a?o 2000 no se van a cumplir. No es que la Agenda de Lisboa estuviera mal dise?ada, sino que ha faltado voluntad pol?tica para desarrollarla.

Y ahora necesitamos una nueva agenda econ?mica para Europa que impulse la liberalizaci?n, las reformas y la apertura si queremos que la econom?a europea salga pronto de la crisis, y la supere con creciente dinamismo y fortaleza.

Las econom?as m?s pujantes no s?lo traen prosperidad y bienestar para sus ciudadanos. No hay que olvidar que las potencias econ?micas son tambi?n potencias pol?ticas.

Europa s?lo ser? m?s influyente en el mundo si consigue convertirse en el ?rea econ?mica m?s importante del mundo. Y perder? influencia si sigue como va. La transformaci?n econ?mica de Europa es una condici?n necesaria para incrementar su responsabilidad global en el futuro, y para ser un actor determinante y no un mero testigo de las decisiones que tomen los norteamericanos y los chinos.

Pero no debemos olvidar que el ?nico camino para lograr una Europa din?mica, con una econom?a m?s fuerte y vigorosa, es el camino de las reformas.

Sin unas finanzas p?blicas saneadas es imposible un crecimiento econ?mico fuerte y sostenido. Por eso proponemos recuperar cuanto antes el originario Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Tambi?n habr? que impulsar la competencia y las reformas estructurales eliminando todas las barreras que impiden el funcionamiento del mercado interior.

Europa tiene tambi?n un grave problema de empleo que, en el caso de Espa?a, es dram?tico. En muchos pa?ses de Europa, el modelo de relaciones laborales no funciona.

Proponemos un mercado laboral m?s flexible y en el que se invierta en la empleabilidad de los trabajadores. Porque de esta crisis se saldr? antes si trabajamos m?s, no si trabajamos menos. Y para crear m?s empleo es necesario reformar el marco de relaciones laborales.

No hay mejor pol?tica social que crear empleo. A algunos se les llena la boca haciendo bonitos discursos sobre derechos sociales. Pero los resultados de sus pol?ticas son un dram?tico aumento del paro que sufren ya m?s de cuatro millones y medio de personas en Espa?a. Y que ser?n cinco millones cuando acabe el a?o. Todo ello, eso s?, con bonitos discursos sobre derechos sociales.

Como bien recordaba ayer mi amigo Sebasti?n Pi?era, la izquierda se alegra cada vez que alguien cae en la red de seguridad de la protecci?n social, y nosotros nos alegramos cada vez que alguien es capaz de salir de esa red y aprovechar todas las oportunidades para construir su futuro. Claro que para eso hace falta que no haya gobiernos que cercenen las oportunidades y se dediquen a crear f?bricas de parados en lugar de crear empleo.

Todos sabemos que otras pol?ticas produjeron otros resultados. Espa?a lideraba no hace mucho tiempo la creaci?n de empleo en Europa. Cre?bamos m?s empleo que Alemania, Francia e Italia juntas. Hoy Espa?a es la campeona de la destrucci?n de puestos de trabajo. Tiene m?s parados que Alemania y Francia juntas. No debemos resignarnos a seguir destruyendo empleo.

Es evidente que la recuperaci?n econ?mica no se producir? sin un sistema financiero saneado. La reforma financiera es urgente, como desarrollamos con detalle en el informe La reforma del sistema financiero internacional. Una propuesta con las lecciones de la crisis, que presentaremos el viernes. Nos ha parecido imprescindible que la Fundaci?n aporte ideas de c?mo deber?a ser la reforma del sistema financiero internacional.

Europa precisa asimismo de una pol?tica energ?tica definida. Necesitamos un suministro energ?tico seguro, econ?mico, eficiente, limpio y sostenible. Todas las fuentes energ?ticas son necesarias para asegurar el futuro de la econom?a europea. Tambi?n la energ?a nuclear, que no excluye a otras.

Porque la energ?a nuclear probablemente no es la soluci?n, pero es seguro que no hay soluci?n sin energ?a nuclear. La energ?a nuclear es limpia, segura, econ?mica y garantiza el suministro estable.?

Hoy, cuando hasta los ecologistas m?s sensatos se postulan abiertamente a favor de la energ?a nuclear (sin ir m?s lejos, alg?n fundador de Greenpeace), no se pueden cerrar centrales nucleares seguras s?lo por caprichos de ecologismo electoralista.?

No tiene sentido que cerremos centrales nucleares en Espa?a y compremos energ?a nuclear a nuestros amigos franceses. Lo hacemos, pero no tiene sentido.

Europa necesita establecer sus l?mites. Me refiero a sus l?mites geogr?ficos y a los l?mites de la actuaci?n de la Uni?n.

Todo proyecto pol?tico tiene l?mites. Por eso Europa debe fijar sus fronteras, y no s?lo las geogr?ficas. La libertad exige siempre la limitaci?n del poder, porque ning?n poder debe intentar poderlo todo. Europa es una realidad muy importante, pero limitada: no es una realidad global. Y tiene que ser fiel a sus ra?ces y a su historia.

La Uni?n Europea no puede ser un proyecto en perpetua expansi?n. Unos l?mites geogr?ficos claros fortalecer?n a los Estados miembros y facilitar?n unas relaciones estables y fruct?feras son sus vecinos.

Cada vez son mayores las competencias cedidas a Bruselas. Y cada vez nos gobernamos m?s desde all?. Por este motivo, Europa debe mejorar los mecanismos de rendici?n de cuentas con los ciudadanos. Tambi?n debe repensar el reparto de poder entre las instancias europeas y los Estados miembros.

Europa es un continente con una demograf?a declinante. Y es muy dif?cil hablar de futuro con demograf?as declinantes. En 2004 hab?a una persona inactiva por cada cuatro personas en edad de trabajar. Si no se corrigen las tendencias demogr?ficas actuales, en 2050 habr? una persona inactiva por cada dos personas en edad de trabajar.

Con estas cifras en la mano, el aumento del gasto en salud y pensiones ser? extraordinario. La gran pregunta es c?mo van a hacer frente las sociedades europeas a este aumento de las necesidades si la poblaci?n activa desciende de forma tan abrupta.

Europa, propuestas de libertad ofrece medidas que dan respuesta a los desajustes de los cambios demogr?ficos. Debemos ampliar las posibilidades de vida laboral para aquellas personas que puedan y deseen seguir trabajando.

Hay que hacer un gran esfuerzo para estimular la natalidad, incrementar la productividad y evitar los abusos en los sistemas de protecci?n social.

Hay que introducir criterios de mercado para que mejore la eficiencia en la prestaci?n de los servicios sociales, como ya se ha puesto en marcha con ?xito en Suecia con la sanidad, la educaci?n y el cuidado de los mayores.

La inmigraci?n es un fen?meno al que Europa no ha sabido dar todav?a una respuesta satisfactoria. Europa necesita una pol?tica de inmigraci?n basada en dos ideas muy claras: el cumplimiento de la legalidad y la igualdad ante la ley. La ley es una y la ley es igual para todos.

Las sociedades democr?ticas de Europa se fortalecer?n con la integraci?n activa de los inmigrantes. Todo aquel que quiera vivir y trabajar en Europa debe adaptarse al modelo de sociedad europeo, disfrutar de los mismos derechos pero a la vez cumplir con las obligaciones que son propias de la ciudadan?a de cada pa?s europeo.

Europa, compuesta por sociedades libres y democr?ticas, tiene que ofrecer oportunidades a los inmigrantes para que ?stos puedan trazar su proyecto vital propio, sustentado en el cumplimiento de la ley y en la igualdad ante la ley. Este es el mejor camino para lograr la integraci?n y evitar conflictos.

Las sociedades democr?ticas europeas se fortalecer?n con la integraci?n activa de los inmigrantes.

Europa debe prepararse para competir en el mundo global. Somos conscientes de que la mejora de todos los niveles educativos es un factor clave para el futuro de Europa. Y para lograr el ?xito en esa econom?a del conocimiento ser? clave la mejora de los sistemas educativos en todos sus niveles.

Si Europa desea ser la zona econ?mica m?s pr?spera y din?mica del mundo tendr? que fomentar la competencia y la excelencia de los sistemas educativos.

Libertad de elegir y libertad de oferta deben ser principios b?sicos sobre los que construir un nuevo consenso que fomente la competencia, la excelencia, el m?rito, la transparencia y el reconocimiento del trabajo bien hecho. Es decir, la calidad de la educaci?n. S?lo as? las generaciones futuras de europeos estar?n capacitadas para competir en el mundo global.

Europa debe incrementar su responsabilidad en la gesti?n de los asuntos globales. La Europa que hoy conocemos ha sido posible por el v?nculo atl?ntico. De ah? que sea tan importante reforzar la colaboraci?n entre Europa y los Estados Unidos para hacer frente a los retos actuales.

El siglo XXI se ha iniciado marcado tr?gicamente por el terrorismo y la inseguridad. La amenaza terrorista es el mayor peligro para la vida en libertad y en paz.

Combatir el terrorismo es un objetivo que debe perseguirse con principios y valores claros y firmes. Para ello es imprescindible impulsar el espacio de Libertad, Seguridad y Justicia en Europa, y la cooperaci?n atl?ntica en materia de seguridad.

Ayer fue un gran d?a para Espa?a, para Europa y para la libertad. Todos los espa?oles de bien nos felicitamos por la decisi?n que ayer hizo p?blica el Tribunal de Estrasburgo. El tribunal europeo ha confirmado lo que muchos llevamos a?os defendiendo: que Batasuna es ETA y que ninguna organizaci?n terrorista debe tener cabida en las instituciones democr?ticas.

Conozco bien esta historia porque fui protagonista. Y la contar? en otro momento. Hoy s?lo quiero aprovechar esta ocasi?n para agradecer el coraje y el esfuerzo de todos los que contribuyeron a hacer realidad la Ley de Partido Pol?ticos que permiti? la ilegalizaci?n de Batasuna. Quiero en particular reconocer el trabajo y la valent?a de ?ngel Acebes, ministro del Interior, en su implacable lucha contra los terroristas, y a Jos? Mar?a Michavila, ministro de Justicia, su impecable trabajo en la ilegalizaci?n de la banda.

Conf?o en que nadie vuelva a cometer el error de buscar atajos imposibles en la lucha antiterrorista o de sucumbir a tentaciones o veleidades negociadoras que ya se ha demostrado que no conducen a ninguna parte. Negociar con quien quiere destruirte es siempre una opci?n perdedora.

Tambi?n quiero agradecer al presidente Nicolas Sarkozy, al? Gobierno franc?s y a los partidos pol?ticos franceses ?"inmejorablemente representados aqu? por el secretario general de la UMP, Xavier Bertrand, su respaldo en la lucha contra el terrorismo.

Europa tambi?n tiene una responsabilidad exterior. Por eso, las naciones europeas deben respaldar las pol?ticas encaminadas a impulsar y reforzar gobiernos estables y democr?ticos en todo el mundo.

Europa debe defender con firmeza la democracia, la libertad y los derechos humanos. Estos principios pol?ticos, que basan las democracias europeas, son irrenunciables y deben formar parte de la acci?n exterior de Europa.

Estos d?as, en Ir?n y en Honduras, vemos c?mo la defensa de estos principios pol?ticos es, adem?s, un inter?s prioritario para Europa.

Estas ideas que he compartido con ustedes son las que proponemos para Europa.

La vida pol?tica es una mezcla de ideas y de hechos. Las buenas ideas suelen producir buenos hechos o resultados, y las malas ideas suelen producir malos resultados.

Por eso yo creo en el poder de las ideas, de las buenas ideas. En pol?tica es necesario tener buenas ideas, y defenderlas con tes?n y convicci?n. En eso consiste la determinaci?n pol?tica.

Las buenas ideas y la determinaci?n pol?tica nos llevaron a ser miembros fundadores del euro. Y nos llevaron tambi?n a participar activamente en la ampliaci?n de la Uni?n Europea.

Hubo qui?n puso trabas a todo aquello. Hubo qui?n nunca crey? que Espa?a llegar?a a ser miembro fundador del euro. Hubo qui?n no vio con buenos ojos que Espa?a se mantuviese firme en la defensa de los intereses de Espa?a en las distintas negociaciones europeas.

Hubo quienes, tanto dentro como fuera de Espa?a, se empe?aban y se empe?an en relegar a nuestro pa?s a un segundo plano.

Hay quienes, hoy, siguen sin querer que Espa?a se sit?e en el centro de la pol?tica atl?ntica,? la que derrot? a los totalitarismos, la que permiti? nuestra libertad y prosperidad.

Hay tambi?n qui?n cree que el europe?smo significa renunciar a defender los propios intereses. Hay quien cree que ceder siempre es la forma de mostrar una simp?tica voluntad de acuerdo.

Al contrario, el europe?smo se asienta en una cooperaci?n activa entre naciones que defienden sus propios intereses y son as? capaces de crear un inter?s com?n.

Europa funciona mediante la integraci?n de los intereses de cada naci?n en un inter?s com?n. Y nadie puede sustituir a quien debe ejercer esa obligaci?n de defender el inter?s nacional: los gobiernos de cada naci?n.

Los espa?oles hemos visto desde hace varias generaciones que nuestra libertad y democracia ten?an que estar integradas en Europa. Para Espa?a, Europa fue un acicate que aceler? el motor de cambio de nuestra Transici?n y nuestra normalizaci?n democr?tica.

Quer?amos compartir las ideas de Europa, que son las ideas que hicieron posible la Transici?n. Gracias a esas ideas, nos adherimos a las Comunidades Europeas y nos incorporamos a la OTAN. Gracias a esas ideas, los espa?oles cambiamos una Espa?a resignada y encerrada en s? misma por una Espa?a vibrante, abierta y din?mica. Espa?a tuvo la ambici?n de convertirse en una democracia que contara en Europa.

Defendemos una Europa basada en los Estados nacionales, que evite la arrogancia de las utop?as inalcanzables. Consciente de su historia y de sus ra?ces cristianas. Una Europa abierta y con voluntad de competir en el mundo global.? Una Europa atl?ntica, en profunda sinton?a con nuestros aliados americanos. Una Europa influyente, con una econom?a libre, abierta y din?mica. Una Europa que sea, como fue, capaz de anticiparse a los consensos del futuro.?

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