03/03/2016
El expresidente del Gobierno y presidente de la Fundación FAES, José María Aznar, ha presidido esta tarde en San Sebastián la entrega del Premio Gregorio Ordóñez al líder opositor venezolano y preso político Leopoldo López. En su intervención ha advertido de que “hoy, en España, en torno al relato con el que se ha querido justificar la violencia terrorista confluyen todas las fuerzas que quieren destruir el sistema democrático y así lo dicen”. “Les une la idea de que la política consiste en asaltar el poder y no en ganarlo respetando los principios de la democracia y el Estado de derecho”, ha manifestado.
“Debemos dejar clara una cosa: que los enemigos de la libertad paguen por sus crímenes no los convierte en inocentes. El cumplimiento de su pena no es el precio con el que han comprado su delito”, ha asegurado. Y ha añadido: “No podemos llamar paz al arreglo que convierte a los asesinados en obstáculos a la convivencia y a sus asesinos en modelos de compromiso social. Nunca vamos a aceptar esa manipulación obscena sobre lo que verdaderamente ocurre y sobre sus únicos responsables”. “Esta es la tarea que la causa de la libertad demanda hoy de nosotros”, ha subrayado.
Aznar ha querido recuperar “las palabras del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, cuando afirmó, con motivo de la ilegalización de Batasuna, algunas cosas muy importantes sobre el derecho a mantener ciertas ideas políticas” y los límites a ese derecho. A ese respecto ha valorado que “la democracia exige respeto en los medios y en los fines, y tiene no ya el derecho sino la obligación de defenderse incluso preventivamente de quienes declaran su pretensión de faltar a ese respeto”.
ABISMO MORAL
La distinción a Leopoldo López ha sido recogida por sus padres de manos de la presidenta de la Fundación Gregorio Ordóñez, Ana Iríbar. Aznar ha aseverado que “Leopoldo es hoy, como ayer lo fue Gregorio, expresión viva del abismo moral que separa a los verdaderos luchadores por la libertad de quienes en su nombre extorsionan, amenazan, secuestran y asesinan. Y de la imposibilidad de buscar equilibrios o transacciones entre la democracia y sus impostores”. “A ambos les debemos un agradecimiento sin reservas, porque sin reservas han aceptado las consecuencias de la auténtica militancia democrática”, ha afirmado.
El expresidente del Gobierno ha recordado que “siempre hemos dicho que queremos para Venezuela lo mismo que queremos para España. Hoy son los venezolanos los que nos dicen: no queremos para España lo que no queremos para nuestro propio país. Deberíamos escucharles”.

