SUSPENDER Y PASAR DE CURSO

29/04/2020

El viernes de la semana pasada el Gobierno borraba de un plumazo mediante orden ministerial el límite de suspensos fijado por la vigente ley de educación, la LOMCE, para que los alumnos, de manera excepcional, superen curso y obtengan su titulación académica. Y en un ejercicio de malabarismo político con sesgos de inconstitucionalidad permitía que su aplicación recayese en las comunidades autónomas. De forma que, según donde cada alumno estudie, se podrá pasar o no de curso con asignaturas suspendidas. Todo un monumento a la confusión jurídica, a la discriminación territorial y a la supuesta igualdad progresista.

La ministra de Educación Isabel Celaá, la misma que en enero proclamaba ufana que “no podemos pensar de ninguna manera que los niños pertenecen a los padres”, se descuelga con una modificación que ha aunado en su contra a los sindicatos más representativos del sector, a la oposición política y a muchas de las comunidades autónomas. Y no contenta con ello, quiere además aprovechar el estado de alarma y la crisis del coronavirus para acortar los plazos parlamentarios e imponer sin consenso su ley educativa, la LOMLOCE.

Pretender colar por la puerta de atrás la reforma socialista –tantas veces anunciada como suspendido su trámite– y hacerlo sin pactar con la oposición y sin tener en cuenta la opinión del mundo educativo, es un nuevo ejercicio de sobreactuación política que busca legitimidad en decisiones buenistas y demagógicas. La ministra Celaá vuelve a “suspender” la asignatura de Educación... ¿no será que el Gobierno quiere aprovechar y pasar de curso con varias asignaturas suspendidas?