Intervención de Aznar al recibir el X Premio Fundación Miguel Ángel Blanco

05/11/2009

http://assets.fundacionfaes.org/migrated/uploads/images/General/web-0-2-MAB.jpg(web-0-2-MAB)!

?
El presidente de FAES, Jos? Mar?a Aznar, ha recibido hoy jueves, 12 de julio, el X Premio a la Convivencia otorgado por la Fundaci?n Miguel ?ngel Blanco. El acto ha tenido lugar en el Palacio Euskalduna de Bilbao.

Entre otros motivos, Aznar ha recibido el Premio por su firmeza pol?tica y convicci?n ideol?gica frente al terrorismo y, en especial, por no haber cedido a la presi?n terrorista cuando ETA chantaje? a la democracia espa?ola utilizando como moneda de cambio la vida del concejal Blanco.

A continuaci?n, se reproduce de forma ?ntegra la intervenci?n del presidente de FAES al recibir el galard?n:
?

Todos los espa?oles recuerdan qu? hac?an aquel d?a de julio. Nunca se nos olvidar?n aquellos d?as de horror que sacudieron la conciencia moral y ciudadana de todos los espa?oles de bien.

Compartimos la angustia de su familia.

Compartimos el dolor y la zozobra de sus compa?eros, de mis compa?eros, en el Partido Popular del Pa?s Vasco, decididos, sin embargo, a mantenerse en pi? frente a los terroristas.

Compartimos, literalmente hombro con hombro, la movilizaci?n de toda una naci?n en la calle para afirmar su libertad, su derecho y su dignidad.
?

Compartimos esa reacci?n c?vica que hizo aun? m?s despreciable? la miseria moral y la cobard?a de los terroristas, de sus c?mplices, de sus beneficiarios pol?ticos y econ?micos; en suma, la miseria moral y la cobard?a de ese gran asesino colectivo que act?a bajo la direcci?n de la banda criminal y que ha vuelto a instalarse en las propias instituciones del Pa?s Vasco de la mano de la debilidad y el oportunismo.

Muy cerca de aqu?, parti? la manifestaci?n en la que particip? para exigir en vano a los asesinos que dejaran de serlo, al menos por un instante, ese instante en el que consumaron su odio disparando a Miguel ?ngel Blanco.

Quer?a estar ese d?a en Bilbao. Era d?nde ten?a que estar y recuerdo todav?a con emoci?n, la reacci?n agradecida de muchos ciudadanos en la Gran V?a que se sintieron respaldados por las Instituciones que ten?an que defenderles.

Tambi?n el entonces Presidente del Gobierno Vasco me pidi? que viniera y ya entonces vimos los primeros s?ntomas de lo que vendr?a despu?s cuando la representaci?n nacionalista se neg? a que camin?ramos juntos contra el asesinato anunciado de Miguel ?ngel.

Del tr?o asesino que secuestr? y asesin? a Miguel Angel Blanco quedan dos, afortunadamente en la c?rcel. Digamos sus nombres, no dejemos que se olvide que dos sujetos, una apellidada Gallast?gui y otro apodado "Txapote" viven pero no tendr?n? posibilidad de repetirlo en la persona de otro inocente.

Comprometamos nuestra dignidad y nuestra palabra para asegurar por todos los medios legales ?"nosotros nunca hemos utilizado otros- que los asesinos de Miguel ?ngel Blanco cumplir?n hasta el ?ltimo d?a de su condena sin otro horizonte que vivir para recordar todos los d?as su crimen pero entre rejas.

Ellos no saben ?"otros tampoco parecen saberlo- que la ?ltima palabra es siempre de los resistentes.
?

De los que saben que hay principios y valores inamovibles si queremos seguir viviendo libres.

La ?ltima palabra es de los que no escatiman esfuerzos para responder a las exigencias que hay que estar dispuesta aceptar para defender la vida y la libertad.

La ?ltima palabra es de los que no se preguntan "por qu? a m?".

La ?ltima palabra es la que pronuncian la verdad, la generosidad, la dignidad y la decencia. Esa palabra de verdad, de dignidad, de generosidad y de decencia no se extingui? con la vida de Miguel ?ngel.

Sigue viva en la persona de sus padres y de su hermana con los que tengo una deuda impagable de gratitud y admiraci?n. Nunca olvidar? su firmeza y comprensi?n que en aquellos d?as nos permitieron hacer frente al desaf?o que los terroristas nos hab?an lanzado.

Fueron d?as de profunda amargura y de tristeza que hoy regresa. Ahora bien, que nadie crea que nuestro dolor es su victoria. Que sigamos doli?ndonos de la p?rdida de Miguel Angel? no significa que olvidemos nuestro compromiso con todo lo que ?l significa.

Hace un a?o, en esta misma fecha, record?ndole en la Fundaci?n que presido, declar? con plena convicci?n a lo que nos obliga su memoria. Quiero recuperar en este momento aquellas palabras:

Como ciudadanos y amigos de Miguel ?ngel Blanco, como compa?eros de Miguel ?ngel Blanco, ni toleraremos que se desprecie su memoria, ni prestaremos nuestro consentimiento para que todo lo que signific? su sacrificio quede clausurado por las exigencias de una banda terrorista.
No seremos nosotros los que alentemos la mentira; menos todav?a si la mentira se construye y se extiende en nombre de la paz.

No llamaremos a las cosas por nombres que no son; no contar?n con nosotros para que los terroristas se burlen de la ley.

No escucharemos a los que hablan de perd?n cuando en realidad quieren decir impunidad.

No olvidaremos que Miguel ?ngel era inocente, era absoluta y completamente inocente y que sobre sus asesinos y sus c?mplices? cae toda y la ?nica la responsabilidad del crimen.

Pues bien, lo que comprometimos recordando a Miguel ?ngel, lo hemos cumplido.

Vosotros que d?a a d?a segu?s en la primera l?nea de esta larga batalla por la libertad, sab?is mejor que yo lo que cuesta alzar la voz para decir que el emperador va desnudo.

Que no es verdad lo que nos dice, que al final del camino que se nos tienta a recorrer no encontraremos la libertad, ni la justicia sino que veremos esfumarse las esperanzas como un espejismo cruel.

Conoc?is la soledad al advertir que las invocaciones a la paz son los cantos de sirena que ya no deber?an embaucar a nadie.

Pero lo hicisteis y ten?ais raz?n. Y pueden aceptar muchas cosas pero que tengais raz?n, la raz?n pol?tica y la raz?n c?vica, es superior a sus fuerzas.

Hoy es un d?a apropiado para que comprendan que no vamos a aceptar lecciones f?cilmente, no por arrogancia sino por experiencia y sacrificio.??

Aquellos d?as, la banda terrorista supo que pod?a ser derrotada. La reacci?n ciudadana fue la expresi?n aut?ntica del?pluralismo de la sociedad vasca. No se pod?a soportar por m?s tiempo la complicidad que hac?a posibles cr?menes como el que acab?bamos de vivir.

Los asesinos de Miguel ?ngel Blanco pudieron ver que sus temores estaban felizmente justificados pues el Estado de Derecho con todos sus instrumentos, con la cooperaci?n internacional y el referente de las v?ctimas impulsaba nuestra andadura dif?cil pero eficaz hacia la derrota de ETA.

Sin embargo la banda terrorista ha tenido suerte. Lo digo aunque pueda parecer desalentador. Pero ha tenido suerte. Porque cada vez que ha sido empujada al borde de su derrota, han aparecido para rescatarla de ese destino una legi?n de oportunistas muy escasos de escr?pulos, siempre pensando que podr?an sacar algo que les beneficiara impidiendo que esa derrota se consumara.

Ocurri? en 1998 con un pacto incalificable en el que el nacionalismo hac?a suyos los objetivos pol?ticos de la banda. Los objetivos y, para decirlo todo, la coacci?n que ETA quer?a ver impuesta sobre los no nacionalistas. ?O es que alguien pensaba entonces que el compromiso acordado con la banda para sacar de la vida p?blica al Partido Popular y al Partido Socialista se podr?a hacer sin coacci?n o amenaza?

Y ha vuelto a ocurrir ahora. Bien es cierto que hace nueve a?os los que protagonizaron semejante indecencia pueden alegar que no hubo traici?n porque nunca hab?an sido leales. Ya nos hab?an dicho que jam?s aceptar?an una Constituci?n espa?ola.

Aquel "esp?ritu de Ermua" que llen? de esperanza los corazones de millones de ciudadanos ha sido traicionado dos veces consecutivas. La primera vez en el Pacto de Estella, en 1998; la segunda vez? ?cu?ndo fecharla? Es dif?cil saberlo. En alg?n momento, poco despu?s de ser firmado el Pacto por las Libertades y el Terrorismo, en que uno de los dos partidos firmantes empez? a negociar en secreto con representantes de la banda terrorista y de su brazo pol?tico.

?Diez a?os y pocas horas despu?s de que un balazo asesino entrara por la nuca de un joven llamado Miguel ?ngel Blanco, yo pregunto: ?por qu? se ha traicionado el "esp?ritu de Ermua"? ?por qu? se ha querido acabar tambi?n con la esperanza de vencer al terrorismo?

Y digo tambi?n: pese a esas dos traiciones el "esp?ritu de Ermua" sigue existiendo. Y est? en el mismo sitio que estuvo: en los corazones y en la voluntad de millones y millones de espa?oles. De espa?oles de Bilbao, de Barcelona, de Madrid o de las Canarias.

Porque del "esp?ritu de Ermua" nunca fuimos protagonistas los pol?ticos, sino el pueblo. El pueblo espa?ol, unido y determinado a no ponerse de rodillas. El "esp?ritu de Ermua" sigue ah?, aflorando cada vez que alguien se dirige directamente a los ciudadanos y les pregunta si quieren rendirse o si siguen queriendo vencer.

La respuesta sigue siendo la misma. Por eso ha habido que disimular tanto y negar tantas veces la realidad de un Gobierno dispuesto a aceptar la negociaci?n y, por tanto, la derrota.

Ahora, insisto, ha vuelto a ocurrir. De nuevo, ETA ha visto c?mo se abr?a una v?a para escapar a su derrota en virtud de un c?lculo oportunista y falso, pero no de un partido que se define a s? mismo como extraconstitucional, sino del propio Gobierno de la Naci?n.

Y de nuevo la ocultaci?n como la consecuencia inevitable? cuando se quiere mantener un proceso de negociaci?n con la banda terrorista? que deja bajo m?nimos la respuesta del Estado de Derecho.?

Hab?a que ocultar una negociaci?n que se estaba iniciando cuando se firmaba el Pacto por la Libertades.

Hab?a que ocultar una negociaci?n pol?tica permanente en la que se ha puesto sobre la mesa el futuro institucional del? Pa?s Vasco y Navarra teniendo como interlocutores pol?ticos, no a una sino a dos organizaciones terroristas, ETA y Batasuna. Dicen que que no aceptaron tales o cuales condiciones sobre Navarra. Pero la cuesti?n es: "?qu? hac?an ustedes negociando sobre Navarra, con o sin acuerdos?"

Hab?a que ocultar los hechos antes, durante y despu?s de cada una de esas fases que arbitrariamente se han ido definiendo en este proceso.

Ha habido que mentir a todos y con reiteraci?n: A los ciudadanos, a las v?ctimas, al partido del que reclamaban apoyo,? a los medios de comunicaci?n, al Parlamento Europeo y al Congreso de los Diputados. Pero eso es algo que no se puede hacer todo el tiempo.

Ha habido que enga?ar tanto y a? tantos que al final se han enga?ado a s? mismos.

Vieron hombres de paz donde no hab?a sino? disciplinados recaderos de los pistoleros;

Creyeron acreedor a un trato, que dec?an m?s humanitario, a un asesino m?ltiple que, seg?n parece, sabe cu?ndo y a qui?n tiene que lanzar sus ?rdagos.

Creyeron que el brazo pol?tico de la banda se opondr?a a sus amos y le hicieron interlocutor pol?tico necesario.

Y mientras los terroristas destru?an y extorsionaban, verificaban el alto el fuego, liberando a la banda de la carga de demostrarlo.?

Hoy, en memoria de Miguel ?ngel Blanco, quiero reivindicar el valor de la verdad.

Quiero decir, en su recuerdo, que merece la pena hablar con verdad, actuar con verdad, gobernar con verdad.
?Quiero decir que con la verdad no se puede jugar nunca desde las instituciones democr?ticas, y mucho menos si se trata de la lucha por la libertad y contra el terrorismo.

Reclamar la verdad, exigir la verdad, no es ninguna exageraci?n de un l?der de la oposici?n deseoso de poner en dificultades al Gobierno. Es una interpelaci?n c?vica y democr?tica, imprescindible en un r?gimen que no es de s?bditos, sino de ciudadanos. Y levantar la voz en la sede de la soberan?a nacional para exigirle al Gobierno la verdad es la forma m?s noble y m?s justa que conozco de cumplir con el deber de un representante ciudadano.

No es preciso seguir. Pero s? quisiera se?alar lo que a mi juicio no habr?a que olvidar ante el futuro que nos espera.

ETA va a seguir poniendo a prueba la determinaci?n de las instituciones del Estado para hacerle frente. Nos va a seguir poniendo a prueba desde la posici?n alcanzada gracias al desmantelamiento del pacto por las libertades y la neutralizaci?n de buena parte de los medios del estado de Derecho para combatir toda su estructura criminal. En unos probar? su debilidad; en nosotros nuestra firmeza. Estemos preparados para que ETA no encuentre margen para desarrollar esta estrategia.

El Gobierno y su partido vuelven a equivocar sus prioridades. No es el silencio en lo que deben refugiarse sino en la verdad y en la recuperaci?n de una aut?ntica pol?tica antiterrorista que no deje en ETA duda alguna de que el objetivo vuelve a ser su derrota.

Como ha reclamado, entre otros, el Partido Popular, la credibilidad que el Gobierno debe ganar en la articulaci?n de una pol?tica antiterrorista eficaz exige la reparaci?n de las graves fisuras que se han producido en los instrumentos del Estado de Derecho. No es posible recuperar las posiciones frente a ETA si se impide al Tribunal Supremo pronunciarse sobre la legalidad del partido Acci?n Nacionalista Vasca.
?

La acci?n cre?ble y eficaz contra el terrorismo de ETA exige actuar sobre los pistoleros pero requiere tambi?n impulsar la actuaci?n del estado de Derecho sobre todo su entramado de organizaciones que se encuentran en trance de reconstrucci?n.

Y, finalmente, aclaremos conceptos, ahora que se habla de unidad. ?Unidad? Desde luego. Tenemos la satisfacci?n de haber sido capaces, desde la responsabilidad de Gobierno, de haber llevado a cabo una pol?tica antiterrorista eficaz como nunca antes contra la banda terrorista, con el apoyo del 85 por ciento de los ciudadanos representados en el Congreso.

Por eso, tenemos derechos exigir que la unidad sea real, ambiciosa en sus objetivos y no condicionada por aquellos que nunca han querido avanzar. No es de recibo a estas alturas buscar la unidad en torno a un supuesto pacto de m?nimos. Creo que la sociedad espa?ola en sus actitudes mayoritarias no merecen que el ?nico horizonte de la pol?tica antiterrorista sea un pacto de m?nimos; es decir una suma de generalidades entre las que, con seguridad, querr? mantenerse vigente la posibilidad de una negociaci?n con la banda terrorista que ?sta podr? abrir y cerrar a su antojo y en funci?n de su conveniencia.

Creo que ese ser?a el error de contumacia m?s grave e inexcusable que podr?a cometerse. Con ETA no hay final dialogado. ETA lo sabe muy bien y lo deja claro. Hace falta ahora que se convenzan los que han cre?do que cuando ETA pone sus condiciones, escribe para consumo interno.

Y la realidad es que ETA siempre tendr? una posibilidad de sobrevivir si se mantiene abierta la puerta a una negociaci?n que, como hemos visto, significa aceptar que los terroristas se sienten a negociar no el futuro, sino la destrucci?n de nuestro marco constitucional y estatutario, es decir la destrucci?n de nuestras libertades.

No me hago ilusiones. S? muy bien que esta historia no ha acabado. Estamos viendo que lo que ocupa las energ?as del?Gobierno no es c?mo recuperar la unidad activa en la lucha contra el terrorismo, la unidad de los que representan el 85 o el 90 ciento de los ciudadanos, sino c?mo se oculta un fracaso y se eluden las explicaciones exigibles. Por eso, ahora se puede hablar de todo, menos de lo que ha ocurrido con la pol?tica antiterrorista. Y ante el dedo que exige no hablar, recu?rdese a Quevedo neg?ndose a callar por m?s que avisen silencio o amenacen miedo.

As? que hablemos. Hablemos sin miedo de todo aquello que ha demostrado unir a la inmensa mayor?a de los espa?oles. Hablemos de nuestro compromiso con la Libertad. Afirmemos nuestra confianza en la energ?a de una gran naci?n de ciudadanos libres que es Espa?a. Afirmemos Espa?a como el ?mbito de nuestra libertad y nuestros derechos, la libertad y los derechos de todos.

No s? lo que algunos dir?n. Ya sab?is que seg?n los d?as, unas veces toca eso de que "hemos hecho lo mismo que Aznar" y otras aquello de que "Aznar tiene la culpa de todo". Y las dos cosas no son posibles a la vez.

Os confieso que estando con vosotros, en una ocasi?n como ?sta, despu?s de ser honrado con esta distinci?n de la Fundaci?n Miguel ?ngel Blanco, lo que digan me preocupa muy poco.

Me basta con saberme acompa?ado en un d?a como hoy de la verdad de las v?ctimas, de su dignidad y del? recuerdo especial de Miguel ?ngel Blanco, con sus padres, con su hermana y sus amigos.

Ante ellos s?lo puedo expresar mi agradecimiento infinito y ofrecerles la seguridad de mi compromiso con la memoria de Miguel ?ngel en la que encontramos el ejemplo que nos inspira y el ?nimo que nunca nos faltar? para honrarla como merece.

Muchas gracias.

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?

?