Esencialmente importa salvar vidas, pero después vendrá el gravísimo impacto del coronavirus sobre la economía y, a no tardar, otras consecuencias de orden político, cultural y social que todavía somos incapaces de anticipar con precisión. El coronavirus se fortalece como un agente de transformaciones radicales en el mundo. Si nos fijamos en España, es evidente que poco quedará de esa agenda compartida por el PSOE con la izquierda radical populista de Podemos. Tendremos que pensar con mucha más prudencia a qué dedicamos el dinero público, qué causas abrazamos, en qué debates nos adentramos y en qué políticos podemos confiar.
Ante la insuficiencia de las medidas tributarias para hacer frente a la crisis aprobadas por el Gobierno, Comunidades y Ayuntamientos están aprobando medidas para suspender los plazos en los impuestos que gestionan mientras dure el estado de alarma y aliviar la presión fiscal de los contribuyentes. La solidaridad de ciudadanos y empresas se está demostrando sobradamente en medio de esta tragedia. Es lamentable que nos falte la solidaridad de los primeros que están obligados a ello.
La información sobre el COVID-19 está infectada por la desinformación. A nivel global encontramos la teoría de que se trata de una arma biológica introducida en China por militares estadounidenses como un acto de sabotaje para ganar la guerra comercial. Su objetivo sería mejorar la imagen internacional de China y socavar la de EE. UU. A nivel nacional la carta que Joaquim Torra ha dirigido a la UE cuestionando la gestión del gobierno de España y sus declaraciones a la televisión británica BBC constituyen sendas desinformaciones oportunistas para socavar la imagen de nuestro país en el exterior.
La decisión de la Comisión Europea de suspender sin más el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, PEC, pone en riesgo a la moneda común y deja a cada uno de los Estados miembros al albur de sus decisiones y de sus capacidades, lo que necesariamente aumentará las desigualdades entre los países europeos y, probablemente, aboque a alguno de ellos a situaciones de estrés financiero como ya ocurriera en el pasado reciente. De la Unión Europea esperamos más, mucho más.
El Gobierno Judicial y el Consejo General del Poder Judicial
03.30.2020. Esencialmente importa salvar vidas, pero después vendrá el gravísimo impacto del coronavirus sobre la economía y, a no tardar, otras consecuencias de orden político, cultural y social que todavía somos incapaces de anticipar con precisión. El coronavirus se fortalece como un agente de transformaciones radicales en el mundo. Si nos fijamos en España, es evidente que poco quedará de esa agenda compartida por el PSOE con la izquierda radical populista de Podemos. Tendremos que pensar con mucha más prudencia a qué dedicamos el dinero público, qué causas abrazamos, en qué debates nos adentramos y en qué políticos podemos confiar.
03.27.2020. Ante la insuficiencia de las medidas tributarias para hacer frente a la crisis aprobadas por el Gobierno, Comunidades y Ayuntamientos están aprobando medidas para suspender los plazos en los impuestos que gestionan mientras dure el estado de alarma y aliviar la presión fiscal de los contribuyentes. La solidaridad de ciudadanos y empresas se está demostrando sobradamente en medio de esta tragedia. Es lamentable que nos falte la solidaridad de los primeros que están obligados a ello.
03.26.2020. La información sobre el COVID-19 está infectada por la desinformación. A nivel global encontramos la teoría de que se trata de una arma biológica introducida en China por militares estadounidenses como un acto de sabotaje para ganar la guerra comercial. Su objetivo sería mejorar la imagen internacional de China y socavar la de EE. UU. A nivel nacional la carta que Joaquim Torra ha dirigido a la UE cuestionando la gestión del gobierno de España y sus declaraciones a la televisión británica BBC constituyen sendas desinformaciones oportunistas para socavar la imagen de nuestro país en el exterior.
03.24.2020. La decisión de la Comisión Europea de suspender sin más el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, PEC, pone en riesgo a la moneda común y deja a cada uno de los Estados miembros al albur de sus decisiones y de sus capacidades, lo que necesariamente aumentará las desigualdades entre los países europeos y, probablemente, aboque a alguno de ellos a situaciones de estrés financiero como ya ocurriera en el pasado reciente. De la Unión Europea esperamos más, mucho más.
01.01.1996. El Gobierno Judicial y el Consejo General del Poder Judicial



