05/11/2009
Ignacio Astarloa, ha denunciado que "estamos viviendo una grave crisis, y tal como se está gobernando cabe hablar también de una crisis política y de un descrédito de las instituciones", lo que ha llevado a los ciudadanos al "alejamiento y decepción" con la clase política.
En su opinión, "muchas cosas están hoy en discusión". Cuestiones como la reforma educativa de Cataluña, "una resta inconstitucional de derechos que impide educarse en castellano en una parte del territorio nacional", o la situación del Congreso, donde "el Gobierno ha roto todos los precedentes al vetar sistemáticamente la tramitación de proposiciones de ley de la oposición" agravan las dificultades políticas en España.
"Aceptar que para gobernar vale todo y que es preciso repartir el poder en cuotas con los nacionalistas obviamente ni fortalece el sistema ni la buena administración", ha añadido Astarloa, que se ha mostrado sorprendido por que el culpable de la degradación política e institucional sea el propio Rodríguez Zapatero: "Es verdaderamente notable que el presidente de un país sea el que pone patas arriba el marco constitucional". "En 1978 fabricamos un coche estupendo. Durante 25 años ha servido para llevarnos a todos los sitios a los que queríamos ir. Luego se montó en el coche un conductor horrible, que se ha dado toda clase de porrazos. Ahora no sólo hay que sacar al conductor, hay también que reparar el coche", ha dicho Astarloa metafóricamente. A su juicio, "tenemos por delante un arduo proyecto de regeneración institucional que debe corregir desviaciones graves al tiempo que rectificar algunos errores de fábrica. Esta reparación ya no va a ser posible sin una importante reforma constitucional, electoral y de los reglamentos parlamentarios, y ello va a requerir mucha convicción y un fuerte liderazgo. No puede ser sólo un proyecto de política, sino un proyecto de país". Lourdes López Nieto ha advertido al comienzo de su intervención de que "la democracia es utilizada por regímenes que no lo son porque no tienen por objeto la libertad". Denostada por tantos, los regímenes totalitarios la cubren con "envoltorios", "apellidos como democracia religiosa" acuñado por el presidente de Irán, y "reformas constitucionales para establecer sistemas comunistas-populistas como los bolivarianos". Frente a esto, ha reivindicado que hay que "denunciar esta utilización y reivindicar planteamientos históricos que son denostados porque plantean problemas". "La octava legislatura ha roto el sistema político que inauguramos en la Transición", ha afirmado López Nieto. "Desde el derrumbe del muro, la izquierda se ha vestido con distintos ropajes", ha recordado, pero algunas de sus últimas actuaciones, como la aprobación de la Ley de Igualdad, "ya estaba en las constituciones comunistas". En lugar de seguidismo, lo que hay que hacer es "reivindicar el feminismo sin necesidad de ser consideradas un colectivo al que discriminar positivamente". En alusión a la opinión pública, "a la que hay que dar el valor justo, porque es contradictoria", la profesora de Ciencias Políticas ha calificado al actual CIS de "comisaría política" y se ha preguntado si es democrático que los gobiernos sean decididos por "minorías, individualistas y grupos radicales?". La alternativa, ha sugerido, pasa por "recuperar consensos entre los partidos" y que éstos se sitúen "entre el estado y la sociedad" y vuelvan a sus valores originales. Valentí Puig ha defendido el estado-nación como "imprescindible para la democracia, aunque algunos hablen de otras cosas". "Que el estado-nación desaparezca es una ilusión", ha asegurado, y ha calificado la transnacionalidad de "experimento" entre cuyos rasgos ha citado la "deconstrucción de los símbolos nacionales" y la "negación de la ciudadanía nacional". "La multiculturalidad es uno de los riesgos de la democracia nacional", ha insistido. El escritor ha mantenido que "no desmantelaría el estado del bienestar porque va ligado a la democracia", pero que "genera dependencia y el clientelismo que se reproduce en nuestro sistema autonómico". "La clase política tiene que atender al bien común", entendido como interés público y bajo la advertencia de que "una anemia" de ese principio, según Puig, "fragmenta la sociedad y la identidad nacional y desestabiliza la ecuación entre deberes y derechos", ha analizado. A su juicio, y para terminar, en España "tenemos un déficit muy grave de opinión pública, que es lo que el pueblo tiene que decir sobre sí mismo y sobre cómo quiere ser gobernado. Para que la democracia funcione, hace falta una sociedad civil fuerte, individuos conscientes de sus derechos y prerrogativas". José Varela Ortega, por su parte, ha descartado la negociación con ETA, ya que, "lo peor de la idea de negociar con terroristas no es lo que se les ofrece, es lo que nos dan a cambio: las libertades y la vida de cada uno, que no son negociables". "Si la violencia se convierte en moneda de curso legítimo, por qué no iban a usarla para otras cosas", se ha preguntado el ponente. Sobre la situación del País Vasco, Varela ha asegurado que "no hay elecciones, hay votación porque la libertad de elegir está drásticamente cercenada". En su discurso, el catedrático de Historia Contemporánea ha calificado el Estatuto de Cataluña como "una carta otorgada". "La diferencia es que esta vez, en vez de Luis XVIII, está doña Cataluña", ha ironizado, "señora que modela los paisajes y nos declara su simpatía". "No se puede confundir el derecho a la diferencia con la diferencia de derechos", ha explicado Varela, al que le "cuesta creer que, una vez leído el preámbulo del Estatuto, haya dudas" sobre su constitucionalidad.

