Jiménez Lozano analiza la situación de Occidente

05/11/2009







Usando palabras de Joseph Roth en su novela El busto del Emperador, Jiménez Lozano ha manifestado que Occidente vive una situación similar a la del Imperio austríaco en decadencia, en el que "la armonía del viejo mundo había acabado y en el que se la barbarie de presentaba en forma de nacionalismo".



El premio Cervantes ha establecido también coincidencias con la caída del Imperio Romano, dónde, en palabras del rey Teodorico, "los romanos necios querían ser bárbaros, y los bárbaros inteligentes querían ser romanos."



Para el ponente, "Occidente es una realidad conocida por todos y que no necesita ser definida de forma expresa. Occidente es una forma de ver el mundo, un modo de estar instalado y actuar en él, o incluso, una suma de aspectos característicos de nuestra vida cotidiana. Ese modelo occidental, que tiene raíces en la vieja Europa, queda patente en lugares tan diversos como la América hispana, Asia y Oceanía", ha indicado Jiménez Lozano.



El escritor ha señalado que "Europa ha salido victoriosa de cuantos enfrentamientos ha soportado desde la batalla de Salamina hasta la de Midway, incluso cuando estaba en inferioridad de condiciones frente a sus adversarios. Lo que ha llevado a Occidente al triunfo es "la convicción absoluta de que sus modos de entender el mundo, de vivir en él, y de su organización política merecen ser defendidos para las generaciones futuras más que la vida misma".



En opinión de José Jiménez Lozano, esa superioridad moral segregó un "antídoto" de profunda raíz cristiana que sirvió para combatir la tentación de sentirse "inmortal como los dioses". Una vez ausente dicha conciencia cristiana, desapareció el antídoto, dando pie, a la aparición de  pensadores como Marx, Nietzsche o Freud, que abandonan aquella dimensión humanista que reconoce la igualdad de todos los seres humanos. Esa nueva concepción del hombre surge en una Revolución Francesa que despoja al hombre de su condición moral, ontológica y sagrada, para reducirlo a su mera condición republicana y ciudadana.



Para el ponente, "este proceso tiene su reflejo también en unas artes que han dejado de ver al hombre como individuo con dimensión espiritual, para convertirlo en mero "objeto plástico". En esa dinámica, desde que Nietzsche anunció la muerte de lo antiguo y la aparición de lo nuevo se ha producido un "festival de los ismos" en lo político y lo artístico. Esta fiesta de la modernidad ha degenerado en una falta de juicio y de criterios en la que ya no hay distinción entre el bien y el mal, lo justo y el crimen.