Debate Turquía-Europa

05/11/2009



Jorge Moragas
, secretario de Relaciones Internacionales del PP, ha puntualizado el marco en el que surge el debate, es decir, un contexto "muy diferente a épocas pasadas", con sucesos como los atentados del 11-S, que han convulsionado a la sociedad y la opinión pública. Y ha puesto de relieve "la fricción entre ambas civilizaciones".




La entrada de Turquía en Europa, implicaría, para el secretario del Partido Popular, "tener fronteras directas con algunos de los países más inestables del mundo" y con consecuencias adicionales en el propio seno de la UE, donde las decisiones se toman por el sistema de doble mayoría (que sea con el apoyo de un número mínimo de países y que estos represente un peso poblacional determinado), además de la formación de un lobby pro-islamista, sin contar los costes económicos que supondría la inclusión del país en la órbita europea.



Moragas también se ha referido a la experiencia previa de convivencia entre ciudadanos europeos y turcos en algunos países de la Unión, como Francia y Alemania: "Su postura se sostiene en sólidos argumentos que no necesariamente deben ser compartidos por España". Estos dos países han propuesto interesantes alternativas, si bien hay que tener en cuenta que otros países del Mediterráneo como Marruecos podrían solicitar un tratamiento privilegiado similar al que se pretende conceder a Turquía", ha destacado.



Para Hakan Yilmaz, politólogo turco, la situación dentro del país es ahora mismo contradictoria. Así, ha señalado que "entre los ciudadanos turcos existen importantes divergencias, no solo entre grupos sociales diferentes, sino en cada ciudadano convergen tendencias opuestas" Esta situación conlleva a un punto muerto, ya que. "los turcos quieren mantener el status quo existente y, al mismo tiempo, seguir progresando".



Esta antinomia profunda también se hace patente en las encuestas. Yilmaz ha destacado cómo un 60 por ciento de la población turca se declara muy nacionalista, en las últimas elecciones los partidos nacionalistas sólo obtuvieron un 3 por ciento de votos. Del mismo modo, en torno a un 60 por ciento de los turcos se consideran muy religiosos pero tienen una clara preferencia a que su vida se rija por un Código Civil antes que por la sharia.



Aunque quizá lo más preocupante es la percepción que los turcos tienen sobre sus vecinos; dos ejemplos: el 45 por ciento de los turcos consideran a los Estados Unidos un enemigo, y el 68 por ciento cree que los países europeos pretenden dividir y gobernar Turquía. A pesar de esto, el politólogo turco se ha mostrado favorable al ingreso de Turquía en la UE, "ya sea como miembro de pleno derecho o a través de algún tipo de asociación o paternariado".



Andreas Schwab, eurodiputado alemán de la CDU, ha matizado que "Turquía tiene un papel que jugar en Europa, pero no necesariamente ha de ser el de miembro de pleno derecho de la Unión" aunque sí "debe seguir apoyando el proceso de modernización que está teniendo lugar en Turquía". La integración, como ha señalado, no es asunto exclusivo de Turquía, también lo es de la propia UE, quien ha de cumplir ciertas condiciones, unas exigencias que aún no ha cumplido: "Es evidente que Europa no está preparada para admitir más miembros", ha destacado.



Andreas Schwab ha apuntado también la importancia geoestratégica de Turquía y el interés de Estados Unidos por el ingreso de Turquía en la UE, aunque a pesar de la importancia del vínculo trasatlántico, "Europa no puede ser utilizada como moneda de cambio para resolver los problemas de Estados Unidos".



Como conclusión, el político alemán ha indicado que el proceso de negociación con Turquía debe mantenerse, "pero teniendo en cuenta que es un proceso a largo plazo y con final incierto". Así, "hay ya muchas propuestas sobre la mesa y es necesario reflexionar más seriamente al respecto antes de llegar a una decisión", ha concluido.