Margaret Thatcher, campeona de la libertad

16/06/2014

José María Aznar ha publicado en el diario 'The Daily Telegraph' un artículo en recuerdo de la exprimera ministra británica Margaret Thatcher, de cuya llegada a Downing Street se cumplieron 35 años el pasado mes de mayo. Aznar subraya en el texto, titulado 'Margaret Thatcher, una campeona de la libertad', que su determinación, su liberalismo clásico sin complejos y su desdén por lo 'políticamente correcto' serían muy útiles en la actualidad para superar las dificultades que atraviesa Europa.

Margaret Thatcher, una campeona de la libertad

"El pasado mes de mayo supuso el trigésimo quinto aniversario del inicio de los once de años de Margare Thatcher al frente del Gobierno británico. No fue una efeméride cualquiera, pues su llegada al número 10 de Downing Street en 1979 representó un acontecimiento histórico para el Reino Unido. No en vano, cuando Thatcher accedió al poder, el Reino Unido era una nación en declive, rescatada por el Fondo Monetario Internacional y con una población profundamente desmoralizada. Superado en términos económicos por la mayor parte de sus aliados occidentales, el Reino Unido fue considerado justamente en la época como “el enfermo de Europa”.

Una década más tarde, cuando la señora Thatcher se vio obligada a abandonar el cargo de primer ministro debido a una revuelta en su propio partido, el país había recuperado su influencia internacional y prestigio, su economía crecía a buen ritmo y los británicos podían mirar de nuevo al futuro con optimismo.

Semejantes éxitos obedecieron sin lugar a dudas a las políticas liberalizadoras y desreguladoras introducidas por los Gobiernos de Thatcher. Unas reformas que permitieron desmantelar el llamado “consenso de postguerra”, que a la altura de los años setenta del siglo XX se había revelado como un fracaso sin paliativos.

La baronesa Thatcher sabía muy bien que las malas políticas tienen resultados nefastos, mientras que las buenas políticas, además de ofrecer buenos resultados, conducen al progreso y a la prosperidad. Sus exitosas políticas no estaban movidas únicamente por un profundo patriotismo, una alta dosis de pragmatismo y por un alto sentido de la responsabilidad, sino también por un profundo convencimiento en la capacidad transformadora de la libertad y de la economía libre de mercado. Ello, unido a su defensa entusiasta de la responsabilidad individual, terminó por definir una auténtica filosofía de coraje, esfuerzo, sacrificio y libertad. Una doctrina de cambio que informó una revolución conservadora en virtud de la cual el Reino Unido se convirtió en un país más libre y próspero.

Mas esa idea de libertad muy probablemente habría fracasado en términos políticos de no haber sido por el valor y el sólido liderazgo demostrados por la señora Thatcher. Ella fue consciente de que la libertad en absoluto podía darse por descontada, de ahí que fuese preciso reivindicarla apasionadamente y a diario. También sabía de la pertinacia de las personas y grupos, dentro y fuera del Reino Unido, que defendían el colectivismo, no dudando en hacerles frente. Eso fue lo que hizo con la Unión Nacional de Mineros durante las huelgas salvajes que tuvieron lugar entre 1984 y 1985. Tampoco titubeó en su lucha contra el terrorismo tras el atentado de Brighton que casi le cuesta vida.

El liberalismo militante de Margaret Thatcher inevitablemente la condujo a defender la causa de la libertad y la democracia allende las fronteras del Reno Unido. Forjó una estrecha relación personal con Ronald Reagan y reforzó de manera decisiva la “relación especial” entre el Reino Unido y los Estados Unidos de América, convertida así en una alianza prácticamente indestructible. El vínculo atlántico contribuyó decisivamente tanto a incrementar la presencia internacional de Europa como a conferir paz y estabilidad al resto del mundo. A pesar de ser considerada como antieuropeísta, la antigua primes ministra del Reino Unido siempre defendió una Europa de Estados-nación basada en la cooperación y el comercio. Ello explica su apoyo al Acta Única Europea y a la compleción del Mercado Común, un espacio de libre comercio, paz y seguridad. Por el contrario, Thatcher no admitía que Europa se convirtiera en un “superestado” ni que actuase como un contrapeso socialdemócrata al capitalismo estadounidense. En cuanto a su posición ante el comunismo, siempre estuvo firmemente convencida de que el dominio soviético de Europa central y oriental no sería permanente, de ahí que se opusiera al statu quo de la Guerra Fría imperante en el continente europeo. Apoyó el despliegue por los Estados Unidos de los llamados euromisiles, respaldó abiertamente al movimiento polaco Solidaridad y devino referencia para algunos antiguos miembros del Pacto de Varsovia en sus transiciones a la democracia y a la economía libre de mercado. Junto al papa Juan Pablo II y al presidente Ronald Reagan, Thatcher contribuyó decisivamente al derribo del Muro de Berlín y a la ulterior desintegración de la Unión Soviética.

En 2010, tuve el placer y el honor de hacer entrega del II Premio FAES de la Libertad a Margaret Thatcher, merecedora sin duda de reconocimiento por su defensa incondicional de la libertad, tanto negativa como positiva, si se me permite citar a Isaiah Berlin. No abrigaba dudas de que la libertad no es tal si no va acompañada de responsabilidad, una certeza que inspiró los principios de empoderamiento del individuo y de reducción del papel del Estado.

En estos tiempos de crisis y confusión, donde imperan el relativismo y el escepticismo, su figura es recordada con renovada admiración por los que nos consideramos amantes de la libertad. Su determinación, su liberalismo sin complejos y su desdén por lo que vulgarmente se conoce como “corrección política” serían de enorme ayuda para que los europeos venciéramos las dificultades que ahora atravesamos. En definitiva, una campeona de la libertad".