La canciller saliente Angela Merkel parte como favorita en las elecciones generales alemanas del 22 de septiembre

19/09/2013

Corinne Deloy es redactora del Observatorio Electoral Europeo (OEE) de la Fundación Robert Schuman y responsable de estudios en el Centro de Estudios y de Investigación Internacional (Sciences Po)

 

61,8 millones de alemanes, es decir, 400.000 menos que en 2009, han sido llamados a las urnas el 22 de septiembre para renovar los miembros del Bundestag, la cámara baja del Parlamento alemán. Tres millones de jóvenes votarán por primera vez, es decir, 4,8% del total de votantes. De este total, 12,4 millones superan los 70 (20,10%), mientras que 9,9 millones (16%) son menores de 30.

38 partidos políticos se presentan a las elecciones federales, nueve de los cuales están representados en las dos cámaras del presente Parlamento. El panorama político alemán, que ha permanecido estable durante mucho tiempo (cuatro de los seis partidos representados en el Bundestag llevan desde 1949), se ha desarrollado en los últimos veinte años. Los Verdes aparecieron en 1993 y la reunificación de 1990 dio lugar a la entrada del Partido Socialdemócrata en el Parlamento (SPD), que luego se transformó en el Partido Izquierdista en 2007 (DL). Este año se presentan dos nuevos partidos: el Partido Pirata (P) y la Alternativa para Alemania (AfD). Los sondeos realizados en los últimos años en Alemania muestran que hay una crisis de confianza entre las élites, y que al mismo tiempo estas élites han perdido algo de su autoridad, sobre todo tras la crisis económica internacional. Por su parte, los ciudadanos ya no confían en el capitalismo basado en el sistema financiero.

Nunca antes los alemanes habían querido de forma tan llamativa que el gobierno saliente permaneciese tras las elecciones (65% de ellos en marzo), es decir, la puntuación más alta desde 1994. Casi tres cuartas partes de los entrevistados manifiestan aprobar las acciones realizadas por la canciller saliente Angela Merkel (Unión Demócrata Cristiana, CDU). El desempleo del 6,8%, el aumento de los salarios y las finanzas públicas, que también han vuelto a la estabilidad, no son factores que necesariamente empujen a los alemanes a la alternancia política. La cuestión principal no es realmente si Angela Merkel ganará, sino con quién gobernará la canciller. Ninguna de las dos coaliciones “tradicionales” [alianza entre la CDU y el Partido Democrático Liberal (FDP) por una parte y entre el Partido Socialdemócrata (SPD) y los Verdes (DG) por otra], no parecen probables tras la votación del próximo 22 de septiembre.

¿Gran coalición? ¿La primera unión de tres partidos? Quién sabe cuál será la respuesta a esta pregunta. El equilibrio de poderes entre los cinco partidos principales decidirá el color o los colores del próximo gobierno alemán.

El sondeo realizado por Forschungsgruppe Wahlen y publicado el 17 de agosto, pronostica que la CDU obtendrá el 41% de los votos el próximo 22 de septiembre, muy por delante del SPD, que podría obtener un 25%. Los Verdes estarían en tercer lugar con el 13%. El Partido Izquierdista obtendría el 8% de la votación y el FDP solo el 5%. Juntos los Demócrata Cristianos y los Demócratas Liberales podrían obtener el 46% de los votos, frente al 38% de la izquierda (socialdemócratas y verdes). “Aquellos que piensan que estas elecciones ya están decididas y que Angela Merkel seguirá como canciller pase lo que pase puede que se encuentren con un panorama muy diferente tras el cierre de los colegios electorales. El resultado de las elecciones es de todo menos seguro”, dijo la canciller saliente. El sondeo publicado por la cadena ZDF podría confirmar sus temores, ya que reveló que casi tres cuartas partes del electorado (72%) no descartaban elegir un partido diferente al que dijeron que iban a votar. “Las elecciones federales siempre se deciden en las últimas seis semanas”, sostiene Nils Diederich, un analista político de la Universidad Libre de Berlín. Por lo tanto, este último mes de campaña puede ser decisivo.