La injusticia no ha cedido en Venezuela. A pesar del inmenso rechazo manifestado por los ciudadanos en las últimas elecciones el gobierno insiste en no cambiar. No cambia su política económica que coloca a todos los venezolanos en la ruta de un empobrecimiento acelerado. No cambia su política institucional, viciada de prepotencia y desconocimiento de la legalidad. Y no cambia tampoco en su decisión de perseguir y mantener presos a líderes políticos de la talla de Antonio Ledezma.
Escribo cuando la Mesa de la Unidad venezolana ha sobrepasado la frontera decisiva de los 112 escaños. Con este resultado, Maduro está políticamente obligado a adelantar las elecciones presidenciales. Hace poco, sin embargo, vivimos una noche triste en Madrid. Se hablaba de la sentencia que un tribunal contaminado hasta la náusea había impuesto a Leopoldo López: 13 años, 9 meses y 7 días de cárcel. Lilian Tintori, como siempre, iluminaba a los demás con su sonrisa.
Millones de venezolanos han vencido al miedo y han dicho “¡basta ya!”. Han sido tantos que el régimen de Maduro no ha podido evitar su apabullante derrota en las urnas ni camuflarla. Pero la euforia del triunfo no debe hacernos olvidar los múltiples abusos del chavismo durante todo el proceso electoral.
/07.12.15/.- El director adjunto del Área de Internacional de la Fundación FAES, José Herrera, explica hoy en Análisis FAES las condiciones heroicas en las que han triunfado los demócratas venezolanos en las últimas elecciones del país. Además, señala que "queda por ver si el chavismo acepta de verdad el resultado y el cambio de poder en la Asamblea, o si aprovecha el período que resta hasta la constitución de la misma para aprobar nuevas leyes habilitantes que pongan frenos y mañas a esta gran victoria".
Hace doce años que Gregorio Ordóñez fue asesinado. Y doce años después seguimos comprobando hasta qué punto su legado político, la herencia cívica que dejó a la sociedad vasca, sigue vigente, nos compromete y nos inspira.Goyo no fue un héroe involuntario, lanzado por las circunstancias a un destino con el que no contara. Gregorio Ordóñez fue un hombre que asumió de manera íntegra y consciente un compromiso sin límites, hasta su propia muerte, con el bien de la libertad.Se rebeló contra el terror y contra el miedo no sólo por un sentido de justicia que no admitía transacción. Se rebeló por dignidad.Su “¡basta ya!” ?que después fue coreado por tantas voces en las calles de esta ciudad? expresó la decisión firme de no tolerar la humillación ni el sometimiento a los agentes del terror, a sus cómplices y a sus beneficiarios, a quienes lo instigan y lo legitiman.
Jeambar se enfrenta en este libro a las modalidades del pensamiento único que paralizan actualmente a Francia. ¿Quiénes dictan este pensamiento? ¿Quiénes dan lecciones sobre “la opinión correcta”? Los intelectuales, políticos, periodistas y demás “defensores” de la moral, dispuestos a sacrificar la verdad en beneficio de su toma de partido y a salvaguardar sus privilegios. Los que aprueban el encarnizamiento mediático contra Aznar, los que recurren a la mala conciencia, los que con su parodia de la justicia y del valor cívico se han extendido por la élite francesa. Francia, como los demás países de Europa, tiene que actuar. Pero no atrincherándose tras su riqueza, sino practicando una política de solidaridad. Con sinceridad y con hechos, no con palabras. La democracia, dice Jeambar, sólo se conjuga con la prosperidad.
Extracto de la mesa redonda La reforma de la Justicia
28.12.2015. La injusticia no ha cedido en Venezuela. A pesar del inmenso rechazo manifestado por los ciudadanos en las últimas elecciones el gobierno insiste en no cambiar. No cambia su política económica que coloca a todos los venezolanos en la ruta de un empobrecimiento acelerado. No cambia su política institucional, viciada de prepotencia y desconocimiento de la legalidad. Y no cambia tampoco en su decisión de perseguir y mantener presos a líderes políticos de la talla de Antonio Ledezma.
09.12.2015. Escribo cuando la Mesa de la Unidad venezolana ha sobrepasado la frontera decisiva de los 112 escaños. Con este resultado, Maduro está políticamente obligado a adelantar las elecciones presidenciales. Hace poco, sin embargo, vivimos una noche triste en Madrid. Se hablaba de la sentencia que un tribunal contaminado hasta la náusea había impuesto a Leopoldo López: 13 años, 9 meses y 7 días de cárcel. Lilian Tintori, como siempre, iluminaba a los demás con su sonrisa.
07.12.2015. Millones de venezolanos han vencido al miedo y han dicho “¡basta ya!”. Han sido tantos que el régimen de Maduro no ha podido evitar su apabullante derrota en las urnas ni camuflarla. Pero la euforia del triunfo no debe hacernos olvidar los múltiples abusos del chavismo durante todo el proceso electoral.
07.12.2015. El director adjunto del Área de Internacional de la Fundación FAES, José Herrera, explica hoy en Análisis FAES las condiciones heroicas en las que han triunfado los demócratas venezolanos en las últimas elecciones del país. Además, señala que "queda por ver si el chavismo acepta de verdad el resultado y el cambio de poder en la Asamblea, o si aprovecha el período que resta hasta la constitución de la misma para aprobar nuevas leyes habilitantes que pongan frenos y mañas a esta gran victoria".
29.01.2007. Hace doce años que Gregorio Ordóñez fue asesinado. Y doce años después seguimos comprobando hasta qué punto su legado político, la herencia cívica que dejó a la sociedad vasca, sigue vigente, nos compromete y nos inspira.Goyo no fue un héroe involuntario, lanzado por las circunstancias a un destino con el que no contara. Gregorio Ordóñez fue un hombre que asumió de manera íntegra y consciente un compromiso sin límites, hasta su propia muerte, con el bien de la libertad.Se rebeló contra el terror y contra el miedo no sólo por un sentido de justicia que no admitía transacción. Se rebeló por dignidad.Su “¡basta ya!” ?que después fue coreado por tantas voces en las calles de esta ciudad? expresó la decisión firme de no tolerar la humillación ni el sometimiento a los...
01.02.2006. Jeambar se enfrenta en este libro a las modalidades del pensamiento único que paralizan actualmente a Francia. ¿Quiénes dictan este pensamiento? ¿Quiénes dan lecciones sobre “la opinión correcta”? Los intelectuales, políticos, periodistas y demás “defensores” de la moral, dispuestos a sacrificar la verdad en beneficio de su toma de partido y a salvaguardar sus privilegios. Los que aprueban el encarnizamiento mediático contra Aznar, los que recurren a la mala conciencia, los que con su parodia de la justicia y del valor cívico se han extendido por la élite francesa. Francia, como los demás países de Europa, tiene que actuar. Pero no atrincherándose tras su riqueza, sino practicando una política de solidaridad. Con sinceridad y con hechos, no con palabras. La democracia, dice...



