La política fiscal articulada por el Gobierno español no solamente es insuficiente, sino que adolece de un problema de credibilidad que obliga a cuestionar su sostenibilidad en el medio plazo. Esperemos que el Ejecutivo no desoiga las advertencias, ya que todos los datos nos llevan a pensar que el déficit final será muy superior al previsto y que el Gobierno no va a tener más remedio que acudir a los instrumentos aprobados por la Unión Europea, fundamentalmente al Mecanismo Europeo de Estabilidad, para poder financiarlo.
Un estado de alarma no puede ser la excusa para quebrantar el actual marco normativo, desvirtuando la función docente y atentando contra el principio de igualdad de oportunidades del alumnado. La orden ministerial que fija los criterios de evaluación, promoción y titulación para final del curso vulnera la LOMCE y los decretos que la desarrollan.
El COVID-19 cambiará nuestro estilo de vida, pero no el orden mundial mientras los países democráticos estén dispuestos a defender y conservar sus valores e instituciones. Y lo harán, porque son la base de la legitimidad de su poder nacional e internacional y porque los necesitan para proporcionar a sus ciudadanos seguridad, orden, bienestar económico y justicia sin renunciar a la libertad.
Durante las primeras semanas del brote, el régimen de Beijing asumió una estrategia de censura y represión sobre su propia comunidad científica y población civil para negar la existencia del COVID-19. La pérdida de este tiempo precioso ha servido para que el coronavirus alcance las actuales dimensiones de epidemia global. Si algo pudiera tener de positivo la pandemia es que ha hecho sonar la alarma de la opinión pública internacional acerca de los métodos y objetivos del régimen chino, objetivamente responsable de la extensión del virus por el mundo.
Confinados o secuestrados nos enfrentamos al mismo reto: mantener la integridad de, seguir creyendo y luchando por una sociedad de ciudadanos libres e iguales en una España patria común e indivisible de todos los españoles. Para el autor, que fue secuestrado por la banda terrorista ETA, cualquier otra cosa es conceder sin pelea la victoria al virus que nos confina. O al terrorista que nos secuestra.
En una Europa ensimismada en sus retos internos, el impacto de la pandemia del coronavirus ha provocado cambios profundos de manera demasiado rápida. Hemos visto el paso adelante dado por las instituciones y los Estados miembros para aprobar un Plan de inversiones y Recuperación y el posicionamiento claro en dos bloques que, a pesar de las diferencias, acordaron la intervención de la UE para propiciar la reforma europea las siguientes décadas, basado en el “Pacto Verde”, la digitalización y la fiscalidad de Internet.
En las horas más oscuras de un país, sus órganos rectores han de estar más activos que nunca, y está fuera de toda duda que la pandemia mundial del Covid-19 constituye un presupuesto evidente para acudir al Derecho de excepción. El Derecho no es la solución a la crisis. Pero el Derecho, en cuanto ordenador de las actuaciones, instrumento de previsión y encauzamiento de la crisis, tiene un importante papel que jugar en estos días terribles.
07.05.2020. La política fiscal articulada por el Gobierno español no solamente es insuficiente, sino que adolece de un problema de credibilidad que obliga a cuestionar su sostenibilidad en el medio plazo. Esperemos que el Ejecutivo no desoiga las advertencias, ya que todos los datos nos llevan a pensar que el déficit final será muy superior al previsto y que el Gobierno no va a tener más remedio que acudir a los instrumentos aprobados por la Unión Europea, fundamentalmente al Mecanismo Europeo de Estabilidad, para poder financiarlo.
06.05.2020. Un estado de alarma no puede ser la excusa para quebrantar el actual marco normativo, desvirtuando la función docente y atentando contra el principio de igualdad de oportunidades del alumnado. La orden ministerial que fija los criterios de evaluación, promoción y titulación para final del curso vulnera la LOMCE y los decretos que la desarrollan.
05.05.2020. El COVID-19 cambiará nuestro estilo de vida, pero no el orden mundial mientras los países democráticos estén dispuestos a defender y conservar sus valores e instituciones. Y lo harán, porque son la base de la legitimidad de su poder nacional e internacional y porque los necesitan para proporcionar a sus ciudadanos seguridad, orden, bienestar económico y justicia sin renunciar a la libertad.
04.05.2020. Durante las primeras semanas del brote, el régimen de Beijing asumió una estrategia de censura y represión sobre su propia comunidad científica y población civil para negar la existencia del COVID-19. La pérdida de este tiempo precioso ha servido para que el coronavirus alcance las actuales dimensiones de epidemia global. Si algo pudiera tener de positivo la pandemia es que ha hecho sonar la alarma de la opinión pública internacional acerca de los métodos y objetivos del régimen chino, objetivamente responsable de la extensión del virus por el mundo.
01.05.2020. Confinados o secuestrados nos enfrentamos al mismo reto: mantener la integridad de, seguir creyendo y luchando por una sociedad de ciudadanos libres e iguales en una España patria común e indivisible de todos los españoles. Para el autor, que fue secuestrado por la banda terrorista ETA, cualquier otra cosa es conceder sin pelea la victoria al virus que nos confina. O al terrorista que nos secuestra.
30.10.2020. En una Europa ensimismada en sus retos internos, el impacto de la pandemia del coronavirus ha provocado cambios profundos de manera demasiado rápida. Hemos visto el paso adelante dado por las instituciones y los Estados miembros para aprobar un Plan de inversiones y Recuperación y el posicionamiento claro en dos bloques que, a pesar de las diferencias, acordaron la intervención de la UE para propiciar la reforma europea las siguientes décadas, basado en el “Pacto Verde”, la digitalización y la fiscalidad de Internet.
23.03.2020. En las horas más oscuras de un país, sus órganos rectores han de estar más activos que nunca, y está fuera de toda duda que la pandemia mundial del Covid-19 constituye un presupuesto evidente para acudir al Derecho de excepción. El Derecho no es la solución a la crisis. Pero el Derecho, en cuanto ordenador de las actuaciones, instrumento de previsión y encauzamiento de la crisis, tiene un importante papel que jugar en estos días terribles.


