El expresidente del Gobierno y presidente de la Fundación FAES, José María Aznar, cree que el desafío independentista en Cataluña es seguramente la prueba más seria a la que se va a someter nuestro sistema constitucional. En su opinión, “si el independentismo crea una situación irreductible -y en eso está-, los medios legítimos de la Constitución y del Estado de derecho no serán una opción, sino el deber de las instituciones democráticas de mantener la legalidad”.
Hace unas semanas, la “performance” etarra a cuenta de los zulos era saludada por el New York Times con un editorial en el que desempolvaba todos los tópicos que hasta el progresismo más benévolo con los terroristas había descatalogado. Toda la colección de lugares comunes desmentidos hasta la saciedad por la historia y la propia persistencia criminal de la banda eran rehabilitados por un periódico cuya desenfocada opinión sobre algunos de nuestros problemas más importantes queda confirmada con su pronunciamiento editorial sobre el pretendido referéndum de secesión en Cataluña. Referéndum, sí; independencia, no. El aparente equilibrio perfecto de la corrección política que compra el supuesto argumento democrático detrás del desafío soberanista.
En sus orígenes, el desafío impulsado por el secesionismo catalán parecía una estrategia para negociar con el Estado en condiciones ventajosas. Cinco años después (pese a la “pedagogía” de Carles Puigdemont en el Auditorio de Caja de Música del Ayuntamiento de Madrid y la inaceptable propuesta de negociación de una suerte de Pacto de Estado-trampa que abriría el camino de la independencia de Cataluña), hay indicios para pensar que el nacionalismo busca la imposición por la vía de los hechos consumados.
Si hubiera que señalar un momento simbólico en que Susana Díaz perdió su apuesta a la secretaría general del PSOE, ese sería el momento en el que durante el debate de los candidatos la presidenta andaluza se sintió obligada a calificar al Partido Popular de “partido infame y tóxico”. Aquella declaración, arrancada por la presión argumental de Pedro Sánchez, significaba la rendición de Díaz al relato del candidato ayer vencedor.
MANUEL ÁLVAREZ TARDÍOImperialismo y nacionalismo en Cataluña (ENRIC UCELAY-DA CAL)JOSÉ MANUEL ROMAY BECCARIAEl mito de la izquierda (GUSTAVO BUENO)JOSÉ MARÍA MARCOEl reto de la "construcción nacional" (MICHAEL IGNATIEFF / MARIO VARGAS LLOSA / FAREED ZAKARIA)La política exterior de Bush ()RAFAEL ALVIRAEl derecho y la guerra (ALFREDO CRUZ PRADOS)
30.06.2017. El expresidente del Gobierno y presidente de la Fundación FAES, José María Aznar, cree que el desafío independentista en Cataluña es seguramente la prueba más seria a la que se va a someter nuestro sistema constitucional. En su opinión, “si el independentismo crea una situación irreductible -y en eso está-, los medios legítimos de la Constitución y del Estado de derecho no serán una opción, sino el deber de las instituciones democráticas de mantener la legalidad”.
26.06.2017. Hace unas semanas, la “performance” etarra a cuenta de los zulos era saludada por el New York Times con un editorial en el que desempolvaba todos los tópicos que hasta el progresismo más benévolo con los terroristas había descatalogado. Toda la colección de lugares comunes desmentidos hasta la saciedad por la historia y la propia persistencia criminal de la banda eran rehabilitados por un periódico cuya desenfocada opinión sobre algunos de nuestros problemas más importantes queda confirmada con su pronunciamiento editorial sobre el pretendido referéndum de secesión en Cataluña. Referéndum, sí; independencia, no. El aparente equilibrio perfecto de la corrección política que compra el supuesto argumento democrático detrás del desafío soberanista.
23.05.2017. En sus orígenes, el desafío impulsado por el secesionismo catalán parecía una estrategia para negociar con el Estado en condiciones ventajosas. Cinco años después (pese a la “pedagogía” de Carles Puigdemont en el Auditorio de Caja de Música del Ayuntamiento de Madrid y la inaceptable propuesta de negociación de una suerte de Pacto de Estado-trampa que abriría el camino de la independencia de Cataluña), hay indicios para pensar que el nacionalismo busca la imposición por la vía de los hechos consumados.
22.05.2017. Si hubiera que señalar un momento simbólico en que Susana Díaz perdió su apuesta a la secretaría general del PSOE, ese sería el momento en el que durante el debate de los candidatos la presidenta andaluza se sintió obligada a calificar al Partido Popular de “partido infame y tóxico”. Aquella declaración, arrancada por la presión argumental de Pedro Sánchez, significaba la rendición de Díaz al relato del candidato ayer vencedor.
01.03.2004. MANUEL ÁLVAREZ TARDÍOImperialismo y nacionalismo en Cataluña (ENRIC UCELAY-DA CAL)JOSÉ MANUEL ROMAY BECCARIAEl mito de la izquierda (GUSTAVO BUENO)JOSÉ MARÍA MARCOEl reto de la "construcción nacional" (MICHAEL IGNATIEFF / MARIO VARGAS LLOSA / FAREED ZAKARIA)La política exterior de Bush ()RAFAEL ALVIRAEl derecho y la guerra (ALFREDO CRUZ PRADOS)






