Los acontecimientos en Cataluña producen estupor, y urge enfrentar no un simple desafío, sino un ataque frontal a la ley, a la democracia y a los derechos de nuestros conciudadanos. Frente a todo eso hay una nación española que no va a desistir. Y la hay también en Cataluña. El Gobierno debe actuar tal y como la nación necesita que lo haga; su mayoría parlamentaria es suficiente para activar toda la potencia política prevista para la defensa de la Constitución.
03.10.17.- Los acontecimientos en Cataluña producen estupor, y urge enfrentar no un simple desafío, sino un ataque frontal a la ley, a la democracia y a los derechos de nuestros conciudadanos. Frente a todo eso hay una nación española que no va a desistir. Y la hay también en Cataluña. El Gobierno debe actuar tal y como la nación necesita que lo haga; su mayoría parlamentaria es suficiente para activar toda la potencia política prevista para la defensa de la Constitución.
06.10.17.-Los acontecimientos en Cataluña producen estupor, y urge enfrentar no un simple desafío, sino un ataque frontal a la ley, a la democracia y a los derechos de nuestros conciudadanos. Frente a todo eso hay una nación española que no va a desistir. Y la hay también en Cataluña. El Gobierno debe actuar tal y como la nación necesita que lo haga; su mayoría parlamentaria es suficiente para activar toda la potencia política prevista para la defensa de la Constitución.
Sin entrar a valorar más allá de la anécdota, el primero de los pueblos españoles que sacó a relucir sus fervores no ya nacionalistas, sino claramente independentistas, sin rendir vasallaje alguno ni a España ni a Francia, no fue Cataluña, ni Galicia, ni siquiera el País Vasco, y mucho menos Valencia o Aragón, sino las islas Canarias. No le hicieron falta ni los ardores neocomunistas del siglo XXI, ni la Transición y las dictaduras del siglo XX, pues cuando nuestra Generación del 98 estaba en puertas, el periodista y político tinerfeño Secundino Delgado (1867-1912), lleno de fervor oceánico, y espoleado por la lucha cubana, ya reclamaba, sin subterfugios, la independencia del archipiélago español.
MANUEL ÁLVAREZ TARDÍOImperialismo y nacionalismo en Cataluña (ENRIC UCELAY-DA CAL)JOSÉ MANUEL ROMAY BECCARIAEl mito de la izquierda (GUSTAVO BUENO)JOSÉ MARÍA MARCOEl reto de la "construcción nacional" (MICHAEL IGNATIEFF / MARIO VARGAS LLOSA / FAREED ZAKARIA)La política exterior de Bush ()RAFAEL ALVIRAEl derecho y la guerra (ALFREDO CRUZ PRADOS)
05.10.2017. Los acontecimientos en Cataluña producen estupor, y urge enfrentar no un simple desafío, sino un ataque frontal a la ley, a la democracia y a los derechos de nuestros conciudadanos. Frente a todo eso hay una nación española que no va a desistir. Y la hay también en Cataluña. El Gobierno debe actuar tal y como la nación necesita que lo haga; su mayoría parlamentaria es suficiente para activar toda la potencia política prevista para la defensa de la Constitución.
05.10.2017. 03.10.17.- Los acontecimientos en Cataluña producen estupor, y urge enfrentar no un simple desafío, sino un ataque frontal a la ley, a la democracia y a los derechos de nuestros conciudadanos. Frente a todo eso hay una nación española que no va a desistir. Y la hay también en Cataluña. El Gobierno debe actuar tal y como la nación necesita que lo haga; su mayoría parlamentaria es suficiente para activar toda la potencia política prevista para la defensa de la Constitución.
05.10.2017. 06.10.17.-Los acontecimientos en Cataluña producen estupor, y urge enfrentar no un simple desafío, sino un ataque frontal a la ley, a la democracia y a los derechos de nuestros conciudadanos. Frente a todo eso hay una nación española que no va a desistir. Y la hay también en Cataluña. El Gobierno debe actuar tal y como la nación necesita que lo haga; su mayoría parlamentaria es suficiente para activar toda la potencia política prevista para la defensa de la Constitución.
21.09.2017. Sin entrar a valorar más allá de la anécdota, el primero de los pueblos españoles que sacó a relucir sus fervores no ya nacionalistas, sino claramente independentistas, sin rendir vasallaje alguno ni a España ni a Francia, no fue Cataluña, ni Galicia, ni siquiera el País Vasco, y mucho menos Valencia o Aragón, sino las islas Canarias. No le hicieron falta ni los ardores neocomunistas del siglo XXI, ni la Transición y las dictaduras del siglo XX, pues cuando nuestra Generación del 98 estaba en puertas, el periodista y político tinerfeño Secundino Delgado (1867-1912), lleno de fervor oceánico, y espoleado por la lucha cubana, ya reclamaba, sin subterfugios, la independencia del archipiélago español.
01.03.2004. MANUEL ÁLVAREZ TARDÍOImperialismo y nacionalismo en Cataluña (ENRIC UCELAY-DA CAL)JOSÉ MANUEL ROMAY BECCARIAEl mito de la izquierda (GUSTAVO BUENO)JOSÉ MARÍA MARCOEl reto de la "construcción nacional" (MICHAEL IGNATIEFF / MARIO VARGAS LLOSA / FAREED ZAKARIA)La política exterior de Bush ()RAFAEL ALVIRAEl derecho y la guerra (ALFREDO CRUZ PRADOS)
01.01.2001. Democracia, nacionalismo y terrorismo







